Crónica sobre el incidente de una recogepelotas desvanecida durante el encuentro entre Sonmez y Alexandrova, en un marco de altas temperaturas en Melbourne que alimenta el debate sobre las condiciones del torneo.

Una vez más, el Abierto de Australia se coloca en el centro del debate público por las condiciones climáticas que predominan en Melbourne. La competición, que atrae a miles de aficionados a lo largo de dos semanas, enfrenta un verano que impone retos cada vez mayores para jugadores, personal de apoyo y público en las tribunas.

Este domingo, durante la jornada de apertura, se produjo un episodio que subrayó la temática: una recogepelotas se desvaneció junto a la pista en pleno partido entre Zeynep Sonmez y Ekaterina Alexandrova, la 11ª cabeza de serie, en la ronda inicial del torneo.

La jugadora turca Sonmez respondió con rapidez para asistir a la joven, que cayó de espaldas mientras permanecía de pie junto a la jueza de silla.

Mientras tanto, Alexandrova solicitó hielo de una nevera cercana para ayudar al personal médico que acudía a atender a la recogepelotas. Tras varios minutos de interrupción, las temperaturas rondaban los 28 grados, añadiendo tensión a una jornada ya de por sí exigente para los involucrados.

Cuando el juego se reanudó, Sonmez, procedente de la fase de clasificación, ofreció una actuación destacada para superar a su rival por 7-5, 4-6 y 6-4, logrando así la victoria más significativa de su carrera hasta la fecha.

A sus 23 años, la jugadora turca había acaparado titulares en Wimbledon el año anterior, al convertirse en la primera tenista de su país en alcanzar la tercera ronda de un Grand Slam en la era Open.

En la siguiente ronda, Sonmez podría enfrentarse a Elizabeth Mandlik, invitada por la organización, o a la húngara Anna Bondar. Por su parte, la organización mantiene la previsión de que las temperaturas podrían acercarse a los 40°C en algunas sesiones del AO, y se espera que durante la semana las máximas alcancen al menos 36°C en varios días.

Este episodio llega en un contexto de creciente preocupación por el impacto del calor extremo en el deporte. En años recientes, el AO y otras grandes citas han reforzado protocolos de hidratación, pausas para el descanso y medidas de protección para jugadores y personal.

Diversas voces señalan que las autoridades deben equilibrar la necesidad de competir con la seguridad de quienes hacen posible el torneo: jugadores, recogepelotas, jueces y aficionados.

Las próximas jornadas serán decisivas para evaluar la efectividad de dichos protocolos ante condiciones climáticas cada vez más desafiantes.

Históricamente, Melbourne Park ha sido escenario de varias olas de calor que han condicionado el calendario y el desarrollo de los partidos, impulsando mejoras en la infraestructura y en la gestión de emergencias.

En medio de este contexto, la conversación continúa: ¿qué medidas adicionales podrían implementarse para garantizar la seguridad sin sacrificar la calidad deportiva?