El delantero argentino Santiago Castro llega a Roma procedente del Bologna por 35 millones de euros, en un traspaso que agita el mercado italiano.

La Roma no duerme, y no es para menos. La capital italiana se ha convertido en un hervidero de pasión desde que aterrizó Santiago Castro, el delantero argentino de 21 años que promete ser la nueva joya del Calcio.

El pibe de San Martín, que dejó Vélez para triunfar en Europa, ya está en Roma para firmar su contrato con La Loba por una cifra que ronda los 35 millones de euros.

Una auténtica locura.

El recibimiento en el aeropuerto fue de esos que no se olvidan. Una marea de aficionados se agolpó para verle, con bufandas bordó y cánticos. Castro, con una sonrisa de oreja a oreja y una bufanda de la Roma al cuello, no podía creer lo que estaba viviendo. Y es que el chico ha pasado de jugar en Liniers a ser el fichaje estrella de un histórico como la Roma en poco más de dos años. Desde que llegó al Bologna en enero de 2024, su crecimiento ha sido meteórico: se ganó la titularidad a base de garra, calidad y un olfato goleador que lo llevó a marcar 22 goles y dar 11 asistencias en 105 partidos oficiales.

Pero lo que realmente enamoró a la Roma fue su papel en la conquista de la Copa Italia 2025, el primer título del Bologna en 27 años. Castro fue pieza clave en ese éxito, y eso no pasa desapercibido para los grandes. Clubes de toda Europa lo querían, pero la Roma puso la pasta sobre la mesa y se lo llevó. Además, el traspaso deja un pellizco para Vélez gracias al mecanismo de solidaridad, cerca de un millón de euros que vendrán bien al club de Liniers.

Y ojo, que la cosa no termina ahí. Su explosión llamó la atención de Lionel Scaloni, que lo convocó para las Eliminatorias rumbo al Mundial 2026. Aunque no entró en la lista final para la Copa del Mundo, Castro es considerado una de las grandes promesas de la Albiceleste para el recambio generacional de cara al 2030.

Con apenas 21 años, tiene tiempo de sobra para labrarse un nombre.

Ahora le espera un reto mayúsculo en Roma. Competirá por un puesto con Paulo Dybala y, además, disputará la Champions League, el escenario perfecto para demostrar que su irrupción no fue flor de un día.

La afición romana ya tiene nuevo ídolo. Solo falta que Santi Castro firme su nombre en la historia del club.