El presidente de transición de San Lorenzo presenta un plan para devolver normalidad al club, ordenar las finanzas y garantizar elecciones. Se destacan la continuidad del cuerpo técnico, la gestión de deudas y la apertura de la gobernanza para la participación de los socios, con foco en la estabilidad y la transparencia.
San Lorenzo entra en una etapa de transición con Costantino a cargo de la dirección provisional. En una mañana de trabajo intenso, tras acordar la renovación del entrenador hasta fin de año y una mejora salarial para el staff técnico, el equipo directivo se reunió para definir el rumbo del club en medio de un escenario complejo.
Costantino, conocido como Chiche entre los suyos y actual Secretario de Hábitat e Inclusión Social de la Ciudad de Buenos Aires, explicó que su objetivo es devolver normalidad institucional, ordenar los números y ganar tiempo para que la institución recupere su credibilidad.
En la medida de la realidad del club, el plan de acción apunta a estabilizar las cuentas, revisar contratos y proyectar un presupuesto con base en la realidad operativa.
Aun en la primera fase de este ciclo, que tendrá como fecha clave las elecciones del 30 de mayo, la intención es garantizar un cambio de gestión sólido y que el socio pueda participar de un proceso electoral claro y transparente.
Según Costantino, la situación financiera al asumir era delicada: había aproximadamente 11 millones de pesos argentinos en caja, además de cheques rechazados, cuentas embargadas o inoperativas y deudas con el plantel.
También se registraban 14 inhibiciones que obstaculizaban la gestión normal. Si se traduce estas cifras a euros, la caja representa alrededor de 31.400 euros y la deuda en pesos equivale a cerca de 4,86 millones de euros. Además, se destacaron atrasos en aguinaldos y pagos a proveedores como parte de un cuadro que demandaba soluciones urgentes para recuperar la confianza interna y externa.
Costantino subrayó que ya se dio un giro en las inhibiciones y que, pese a las dificultades, se lograron avances para sostener al equipo y reforzarlo.
Frente al temor de una caída institucional, afirmó que San Lorenzo no está en riesgo de quiebra y que se trabajarán acuerdos con acreedores para evitar un concurso de acreedores.
En ese marco, se explicó la venta de un jugador clave a la MLS por 3 millones de dólares, lo que, con el tipo de cambio vigente, ronda los 2,76 millones de euros.
Este ingreso permitió mantener al cuerpo técnico y asegurar la continuidad deportiva sin comprometer el patrimonio del club.
Más allá de lo deportivo, el plan contempla una gobernanza abierta para que los socios tengan mayor visibilidad de la gestión. Se puso en marcha adn.sanlorenzo.com.ar para que la afición pueda acceder a información sobre estructuras, personal, estado de las disciplinas federadas y movimientos de entradas y salidas de dinero.
Esta iniciativa, presentada como una acción de la Secretaría de la gestión, busca reconstruir la confianza y lograr que el socio se sienta partícipe de la reconstrucción del club.
El proyecto también prevé avances en el aspecto de Boedo: recuperar el predio de 8.000 metros cuadrados y avanzar en la histórica Vuelta a Boedo. Aunque hoy parezca lejana la posibilidad de un estadio propio, Costantino señaló que el objetivo es explorar un plan viable, con estudios de factibilidad y alianzas creativas que no dependan de los recursos ordinarios del club.
En paralelo, la apertura de la gestión a la participación de los socios y la transparencia financiera buscan reducir las tensiones y fomentar un clima de diálogo constante.
La idea es que, día a día, San Lorenzo recupere la confianza de la gente y vuelva a ser considerado un club normal, capaz de competir sin deudas cargadas y con un proyecto claro para el futuro.
En cuanto a la relación con otras figuras y entidades del fútbol, Costantino afirmó que la prioridad es estabilizar la institución, fijar una ruta y garantizar las próximas elecciones.
Por ahora, no contempla una candidatura personal, sino consolidar el proceso y resolver los problemas pendientes para que el club pueda mirar hacia adelante con tranquilidad.
El objetivo final es que San Lorenzo recupere su identidad histórica, su protagonismo en el fútbol local y una gestión que asuma la responsabilidad ante socios, jugadores y aficionados, sin perder de vista la necesidad de transparencia y rendición de cuentas.