Los Pumas Seven mostraron progresos en la Gran Final de Hong Kong y se llevaron la plata ante Sudáfrica. Paralelamente, Las Yaguaretés debutaron en el máximo nivel del circuito y terminaron 11ª, con Sofía González destacando como mejor novata.

Los Pumas Seven volvieron a la palestra del rugby mundial en un tramo decisivo de la temporada, y lo hicieron con una actuación que, en conjunto, dejó un sabor agridulce.

Después de una fase inicial irregular en este año de reconstrucción, el equipo de Santiago Gómez Cora salió a Hong Kong decidido a dejar claro que la experiencia acumulada les iba a servir para pelear por el título.

La final ante Sudáfrica dejó en el marcador un 35-7 que les dio la plata y, a la vez, una buena dosis de aprendizaje para las próximas citas del circuito.

El partido empezó con un intercambio de golpes estratégico: en el minuto 1, Tristan Leyds abrió la cuenta para Sudáfrica; acto seguido, Lucho movió las cadenas y dejó servido el ensayo a Santino Zangara, para que los argentinos igualaran momentáneamente.

Pero Selvyn Davids, con su primer ensayo del encuentro, estableció la ventaja de los Springboks al descanso: 14-7.

En la segunda mitad, la diferencia se mostró más acusada. Sudáfrica fue más eficaz y añadió tres ensayos más, obra de Ryan Oosthuizen, Shilton van Wyk y Davids, para cerrar el partido con un contundente 35-7.

Pese a la derrota, la actuación de Argentina dejó sensaciones positivas: habían sido uno de los mejores equipos de la fase regular de la temporada 2023/24 y 2024/25, y llegaron a Hong Kong con la confianza de haber mostrado consistencia durante todo el año.

En la primera fase, terminaron sextos y dejaron un rastro de logros que incluía una plata obtenida en Cape Town en diciembre y un bronce en Nueva York a mediados de marzo.

Esos buenas actuaciones anteriores alimentaron la esperanza de que podían ir por el título en la definición de tres etapas, formato este año del circuito, lo que hacía más atractiva la idea de soñar con el campeonato final.

El otro gran capítulo de la jornada lo protagonizaron Las Yaguaretés, la selección femenina, que arrancó la temporada en el peldaño intermedio del circuito y, tras un inicio desafiante en Dubai (SVNS 3), se fue afirmando paso a paso.

Tras perder la final de aquella fecha ante Sudáfrica, lograron ascender de categoría y pronto se mostraron como una de las grandes noticias del año: ganaron en las SVNS 2 de Nairobi y Montevideo, terminaron cuartas en Sao Paulo y terminaron como el mejor equipo del SVNS 2, dejando claro su crecimiento.

En Hong Kong consiguieron su máximo hito en su debut en el top 7: terminaron 11ª al vencer a Sudáfrica por 25-10, un resultado que vino acompañado de un crecimiento colectivo notable y de la fe de que el rugby femenino argentino tiene por delante un gran camino por recorrer.

El partido decisivo en Hong Kong dejó, además, un momento histórico para el rugby de mujeres en Argentina. Sofía González recibió el premio a la mejor jugadora novata del Seven de Hong Kong, un reconocimiento histórico para el certamen que, hasta ahora, no había premiado de ese modo a una mujer.

Su actuación, junto a las conquistas de Marianela Escalante y María Brígida Chamorro en la primera mitad, y de Talia Rodich y Azul Medina en la segunda, cimentó un triunfo valioso para la escuadra nacional.

Este hito contribuye a la narrativa de que el proyecto femenino avanza a pasos firmes, con jóvenes talentos emergentes que ya empiezan a marcar diferencias en el circuito.

Tras esta etapa, quedan por disputarse el Seven de España (29 al 31 de mayo en Valladolid) y el de Francia (del 5 al 7 de junio en Bordeaux). En ese escenario, la clasificación final del año se definirá por la suma de puntos de las tres etapas; el equipo que más puntos acumule será campeón, y los últimos cuatro de la tabla descenderán a la segunda categoría para la próxima temporada.

En resumen, Hong Kong dejó una plata valiosa para Los Pumas Seven y abrió una ventana de ilusión para el rugby argentino, mientras que Las Yaguaretés, con su debut en el máximo nivel, plantaron cara y demostraron que el crecimiento sostenido es posible si se mantiene la constancia y la ambición de hacerse un lugar entre las mejores.

Este fin de semana dejó, además, una imagen de continuidad y progreso: el rugby de Argentina, tanto en el tramo masculino como en el femenino, se mantiene en una trayectoria de crecimiento que invita a pensar en futuros títulos y en consolidar a los pioneros del proyecto.

La afición, que sigue acompañando con entusiasmo desde las gradas o desde la pantalla, tiene razones para creer que este año puede traer más alegrías, siempre que se mantenga la cohesión, la intensidad defensiva y la creatividad en ataque que han caracterizado a este equipo en los últimos meses.

Ahora, con los ojos puestos en Valladolid y Bordeaux, el próximo capítulo del Circuito Mundial de Sevens buscará confirmar que el último año no fue una excepción, sino el inicio de una era de mayor competitividad para Argentina en el rugby de seven.