River Plate recibe a Gimnasia en los cuartos del Torneo Apertura con la vuelta de Armani al banquillo y Beltrán en la portería; Páez y Subiabre quedan fuera. Gimnasia, inspirado por una buena racha, llega con Nacho Fernández de regreso. Un choque decisivo en el Monumental que promete emoción y estrategia.

Este miércoles, el Monumental volverá a convertirse en el escenario de una noche que no es un partido más. River Plate y Gimnasia y Esgrima La Plata se miden en cuartos de final del Torneo Apertura, con la mirada puesta en avanzar a la siguiente fase y con la presión de no fallar ante su gente.

Tras la euforia del triunfo ante San Lorenzo, el equipo de Eduardo Coudet sabe que la historia y el formato hacen que cada encuentro valga por dos, y que caer no es una opción cuando se trata de un cruce tan decisivo.

En lo que respecta al once, la gran novedad es la vuelta de Franco Armani a la convocatoria, aunque el arquero campeón del mundo irá al banco. Luego de una larga lesión y de una inflamación en el tendón de Aquiles, Armani no será el titular; la responsabilidad recae en un Beltrán que llega inspirado.

Beltrán, de apenas 20 años, se ganó la confianza con dos atajadas en la definición del clásico ante San Lorenzo y se convirtió en la carta más estable del arco en este tramo de la temporada.

Con esa progresión, Lionel Scaloni ya lo había tenido en la prelista de 55 jugadores para el Mundial, lo que habla de la esperanza que existe depositada en él.

Armani, por su parte, no es un problemático del vestuario: ha dejado claro que su objetivo es acompañar al equipo desde el lugar que le toque y ayudar al joven al que ha tomado bajo su ala.

En la práctica, Beltrán defenderá la portería, mientras Armani observará desde el banco, preparado para entrar si fuera necesario en una eventualidad como Bragantino, en la Copa Sudamericana, ya que Beltrán podría verse suspendido después de su expulsión frente a Carabobo.

El resto del equipo está cargado de nombres que suelen marcar la pauta: Marcos Acuña y Gonzalo Montiel son quienes empujan por las bandas, y Juanfer Quintero aparece como una opción para reforzar el ataque desde el inicio, incluso en sustitución de Maxi Meza; también podría alternar Maxi Salas en el lugar de Colidio.

La idea de River es mantener el control del juego, ser efectivos en las transiciones y aprovechar cada oportunidad que se presente para no dejar escapar la serie.

Del otro lado está Gimnasia, con un visitante de renombre en su historia reciente. Nacho Fernández regresa a la escena del Monumental; su trayectoria en el club que lo formó lo devuelve al estadio donde dejó su huella y ahora lo hará con la camiseta de su rival de siempre.

Más complejo será confirmar si lo hará como titular o desde el banco, ya que el técnico Gustavo Barros Schelotto aún evalúa la mejor lectura. En el plano técnico, la experiencia de Seoane regresa a los planes del cuerpo técnico, y Pereyra, al frente del proyecto, ha llevado al equipo a una racha ganadora que hoy lo empuja a soñar con un título.

Gimnasia llega con siete victorias consecutivas entre Apertura y Copa Argentina y pretende traducir ese buen momento en un resultado que les permita soñar con una historia distinta ante un River que ha mostrado resiliencia y calidad en los momentos decisivos.

Será, en definitiva, una noche de fútbol donde la historia, la juventud y la experiencia se cruzan para escribir un capítulo clave del torneo. River sabe que la eliminatoria no admite error; la misión es clara: pasar y acercarse a las semifinales, mientras Gimnasia mantiene la ilusión de dejar atrás años de desiertos y romper con esa inercia.

Todo se decidirá en el césped del Monumental.