River Plate enfrenta a Carabobo en Valencia por la Copa Sudamericana con un equipo mixto para reservar fuerzas para el clásico frente a San Lorenzo; el partido define el grupo y River busca asegurar la cima.
Con la cabeza puesta ya en el clásico del domingo contra San Lorenzo, River Plate tiene por delante un compromiso notable y de alto riesgo en la Copa Sudamericana.
En Valencia, ante Carabobo, buscará hacerse de los tres puntos para dejar el camino a la clasificación encarrilado y no complicarse en las dos jornadas finales del grupo H.
El entrenador Eduardo Coudet decidió reservar a varios de sus habituales titulares y mantenerlos en Buenos Aires, pensando en llegar en óptimas condiciones al choque del próximo fin de semana en el Monumental.
De este modo, Gonzalo Montiel, Marcos Acuña, Lautaro Rivero, Aníbal Moreno y Tomás Galván no embarcaron rumbo a Venezuela. A la vez, Fausto Vera y Sebastián Driussi, que ya cuentan con el alta médica tras sendas molestias, tampoco formaron parte de la delegación, quedando trabajando en el RiverCamp de Ezeiza para estar listos para el duelo con San Lorenzo.
Entre los concentrados figura Kevin Castaño, que había estado fuera de la escena y vuelve a entrar en el radar. ¿Llegará para ser titular? ¿O el Chacho optará por darle minutos al joven Lucas Silva, que ya dio luces en la victoria frente a Bragantino al entregarle un centro que terminó en el gol de Lucas Martínez Quarta? Otra alternativa pasa por colocar a Galoppo en la mitad de la cancha y a Juan Cruz Meza adelantado, moviendo piezas para no perder el hilo.
Incluso podría darse la posibilidad de que los hermanos Meza compartan el once, ya que Maxi Meza también forma parte de la lista de convocados tras su regreso de una ausencia prolongada.
Queda claro que para River, lo que pase este domingo afecta directamente al liderato del Grupo H. Carabobo llega con 6 puntos y, si el equipo de Núñez cierra mal el viaje, podría verse superado o, al menos, ver peligrar su posición. La realidad es que River tiene la oportunidad de rematar la zona en casa en las dos fechas siguientes, ante Bragantino y Blooming, en el Monumental, lo que les permitiría llegar al descanso sin tensiones.
En Valencia, sin embargo, la idea es ver si con un equipo alternativo puede hacerse un buen resultado y reservar fuerzas para el clásico.
El análisis profundo marca que salir al Misael Delgado con un once mixto podría entrar en la categoría de jugada arriesgada, sobre todo tras el rendimiento algo discutido de los titulares frente al Decano.
Pero, si se obtiene una victoria, el balance sería perfecto: tres puntos que no solo trepan en la clasificación, sino que además amortiguan el pesimismo de un calendario que aprieta y no perdona.
Además de lo puramente deportivo, la logística ha jugado su papel. Para evitar atravesar el espacio aéreo de Venezuela con aeronaves argentinas, River consiguió un charter con Latam, lo que permitió un vuelo directo a Valencia de unas siete horas.
Este detalle, menor para algunos, es clave para maximizar la energía disponible de cara a la doble cita de la semana y, por supuesto, para llegar con la mente limpia al choque ante San Lorenzo.
Historia aparte: River Plate es uno de los clubes con mayor peso histórico en el fútbol sudamericano y ha levantado la Copa Sudamericana en el pasado, lo que le da un plus de experiencia ante estas lógicas de grupo y eliminatorias.
El choque de este domingo en Venezuela representa una página más en esa larga historia de buscar la gloria continental, con un equipo que sabe rotar cuando la exigencia aprieta y que confía en que el premio vale el esfuerzo.