El Rayo Vallecano afronta la vuelta de una de las semifinales de la Conference League tras ganar 1-0 en la ida. En Vallecas, 102 años de historia se entrelazan con un presente histórico, tensiones entre la afición y la dirección y la posibilidad de escribir una página inédita en el club.

Después de la derrota del Atlético de Madrid ante el Arsenal, solo un equipo español sigue con vida en las competiciones europeas esta temporada: el Rayo Vallecano, el conjunto más modesto de los que quedan en liza.

Dos emblemas argentinos en la plantilla y una afición que no se rinde son parte del escaparate de este momento único. Este jueves, a las 16:00, el equipo de Vallecas visitará al Racing de Estrasburgo para disputar la vuelta de una de las semifinales de la Conference League, tras haber vencido 1-0 en el partido de ida en su casa.

El Rayo llevaba un cuarto de siglo sin participar en certámenes continentales. Su única presencia anterior había sido en la Copa de la UEFA 2000/01, a la que accedió motivado por el reconocimiento de la UEFA al fair play mostrado en la campaña anterior.

Ahora, en Vallecas —un barrio obrero de Madrid a unos diez kilómetros del centro— se vive un periodo de júbilo deportivo con la posibilidad de alcanzar una final europea por primera vez en sus 102 años de historia.

Pero ese espaldarazo deportivo llega acompañado de una batalla interna que entrelaza a la afición con la dirección. En el centro de la polémica está Raúl Martín Presa, accionista mayoritario y presidente del Consejo de Administración. Varias veces, jugadores y cuerpos técnicos se han alineado con los simpatizantes en una discusión que se sustenta en dos ejes: las condiciones de trabajo de los profesionales y la manera en que debe acompañarse al equipo por parte de la afición.

En medio de este pulso institucional aparece el deseo de Presa de mudar la localía del club desde Vallecas. El estadio, de propiedad regional, ha sido objeto de críticas por su estado y por las instalaciones de entrenamiento; para algunos análisis, ese foco de desgaste podría buscar argumentos para un traslado.

Aun así, el legado del recinto es fuerte: 14.708 asientos, un pasado con luces y sombras y la historia de un club que ha pasado por momentos muy duros.

En el aspecto deportivo, el primer choque dejó claro que el Rayo está para competir al más alto nivel. Había empezado la temporada con un repunte notable y, en febrero, logró un triunfo contundente ante el Atlético de Madrid por 3-0 en la Liga, un partido que, curiosamente, también puso en evidencia las preocupaciones del club por el estado del césped y las instalaciones.

La consecuencia fue un cambio de escenario para ese encuentro contra el conjunto colchonero: se disputó en el estadio de Leganés, a unos 17 kilómetros, mientras la afición mantenía la protesta, en mayor o menor medida, por la situación general del club.

El vestuario también ha sido noticia. En 2023, Óscar Trejo, el mediocampista santiagueño formado en Boca y con casi una década vistiendo la camiseta del Rayo, renunció a la capitanía, cansado de las condiciones que percibía en la institución.

En una entrevista posterior, dejó claro que no podía representar a la gente que quiere a su equipo sin sentirse respaldado por la dirección. Su historia sigue resonando entre la afición, que lo recuerda como un pilar dentro del proyecto.

La pieza clave del día a día es Iñigo Pérez, el joven entrenador navarro de 38 años que tomó las riendas en febrero de 2024. Su trayectoria como jugador se había cerrado a mediados de 2022 y su llegada, marcada por un traspié burocrático que casi le impide trabajar en Inglaterra, terminó consolidando su liderazgo.

Bajo su mandato, el Rayo logró mantener la categoría en la campaña 2024/25 y, en la siguiente, consolidó una trayectoria que le abrió puertas a competiciones europeas.

En la actualidad no está garantizada la permanencia, pero el domingo dio un paso enorme al vencer 2-0 al Getafe como visitante, quedando a seis puntos de la zona de descenso con 12 por disputarse.

Entre los pilares del equipo, destaca Augusto Batalla, portero argentino que ya disputó 44 encuentros esta temporada. A pesar de competir con un desgarro que le exigía contrarreloj, Batalla afirmó que todas las piezas estaban puestas para intentar jugar la vuelta y pelear por la final: “El jueves es el gran sueño y no hay mucho más que decir, todas las emociones están a flor de piel.

Vamos a ver si podemos cerrar este compromiso y cumplir el sueño que todos tenemos”.

Además, Trejo, cuyo contrato se extiende hasta el 30 de junio, no continuará la próxima temporada. Por ello, la afición tiene previsto rendirle homenaje al menos en el último partido del curso en Vallecas, el 17 de mayo frente al Villarreal, como señal de reconocimiento a una trayectoria que ha sido parte fundamental de esta era de sueños.

En resumen, el Rayo Vallecano vive días de gloria en lo deportivo y de tensión institucional fuera del verde. La ida ya dejó la sensación de que el equipo puede mirar a Europa con confianza, y ahora, en la revancha de Estrasburgo, se escriben las páginas que podrían convertir este club en una historia fascinante de superación y lucha, a la altura de su propia identidad y de una ciudad que siempre ha creído en su equipo.