Diego Milito, presidente de Racing, rompe el silencio tras la derrota ante Rosario Central y lanzó una autocrítica contundente sobre el estado del fútbol argentino, señalando la necesidad de reflexión y cambios de fondo en la AFA.

El día después de la eliminación ante Rosario Central en el Gigante de Arroyito, Racing mostró una sola voz autorizada: Diego Milito, el presidente del club, habló sin rodeos en una conferencia de prensa que no aceptó preguntas, apenas treinta minutos después del pitazo final.

Lo primero fue una felicitación a los jugadores y al cuerpo técnico por defender la camiseta y el escudo como corresponde. Pero luego llegaron las palabras que desnudan el ambiente que se vive en Avellaneda tras la derrota.

Milito señaló que sabía desde que asumió el cargo que le tocaría lidiar con momentos difíciles y que, pese a todo, se siente cansado de las críticas que llegan desde el entorno del fútbol.

Afirmó que se sentía robado y que no era el primer partido en el que se repetían sensaciones de injusticia.

Con firmeza, afirmó que el fútbol argentino está roto y que es momento de reflexionar. Dijo que el objetivo no es señalar culpables puntuales, sino abrir un proceso para reconstruir el juego, el vínculo con la gente y la estructura institucional.

Se mostró dispuesto a colaborar desde Racing para liderar ese cambio.

Milito abrió, sin mencionar nombres directamente, una especie de frente político. En su tránsito por menos de dos minutos, dio señales de que quiere un nuevo rumbo para la AFA y para la gestión de la organización que lidera la unión de clubes, con el peso de las arcas en manos de un tesorero como Toviggino.

A lo largo de las horas, el discurso fue interpretado como una señal de que, en Avellaneda, no se quedarán quietos ante lo que perciben como un desequilibrio del sistema.

Al salir del estadio, Herrera y el resto de los árbitros se retiraron sin hacer declaraciones, y no se sabía aún qué incluiría el informe arbitral.

En el marco de la escena quedó registrada la tensión que rodea a la expulsión de Marco Di Césare: el hijo de Gustavo Costas, Gonzalo, habría sido objeto de insultos por parte de un integrante del entorno de Racing, un incidente que quedó registrado en pantallas y que alimenta el debate sobre el trato a los técnicos y sus cuerpos técnicos.

En la definición del Torneo Apertura 2026, la lucha por las semifinales va armando un cuadro complejo para Racing, que parece fuera de competencia pero se posiciona como una voz crítica frente al sistema que gobierna la AFA.

Tapia, Toviggino y, en el pasado reciente, Víctor Blanco —ex presidente de Racing y figura histórica en la arena institucional— forman parte de un tablero que parece reconfigurarse ante la mirada de la opinión pública.

Con el reloj avanzando, la sensación es que los episodios de este tramo pueden marcar un before and after en la forma de entender la gestión del fútbol argentino.

En Racing y en otras entidades, los dirigentes esperan respuestas que acaben con la sensación de descontrol y abran una ruta hacia la reconstrucción que convoque a jugadores, técnicos, aficionados y autoridades a un proyecto común.