Neymar recibió la llamada para un nuevo Mundial y lo hizo rodeado de su gente, entre lágrimas y risas, en una celebración que dejó claro que llega con historia y ganas. Un regreso que llega tras años de altibajos y lesiones.
Brasil está a punto de vivir una nueva página llena de nervios e ilusiones, y todo gira en torno a Neymar Jr., quien recibió la convocatoria para disputar su cuarto Mundial con la Canarinha. Después de más de dos años y medio sin vestir la camiseta de la selección, el delantero del Santos apareció rodeado de familiares y amigos en una celebración que quedó registrada en sus redes.
En el video que circuló ayer, Neymar mostró una mezcla de felicidad y tensión: estaba muy nervioso y dejó claro que su futuro estaba en manos de Dios.
El mensaje parecía claro: para él, con 34 años, este podría ser el último Mundial, y eso añade presión pero también responsabilidad y motivación para darlo todo.
Cuando por fin sonó su nombre, pronunciado por el entrenador Carlo Ancelotti, Neymar se llevó la mano a la cara y trató de contener las lágrimas durante segundos interminables.
Después llegaron los abrazos: primero con su esposa Bruna Biancardi, que lo acompañaba en la celebración, y luego con el equipo de apoyo: el fisioterapeuta, la madre y una ronda de amigos que estaban allí.
En medio del bullicio, el delantero ganó videollamadas de cercanía, entre ellas con Raphinha, su compañero del Barcelona y también convocado, y con su padre, Neymar da Silva Santos, que es su principal representante.
Neymar no dejó de agradecer el cariño de millones de brasileños que se movilizaron para pedir su regreso y, sin ambages, lanzó un mensaje de unidad: ahora somos todos uno y daremos la vida para traer la Copa a Brasil.
La convocatoria de Neymar, que llega en un momento de debate en Brasil sobre si está o no en su mejor momento, fue objeto de conversación en muchas casas.
Hay quienes opinan que el 34 años ya no está para el ritmo de una Copa del Mundo y otros que defienden su valor simbólico y su experiencia para cambiar cualquier partido.
Entre los defensores están figuras como Raphinha, Casemiro y Vinicius Jr., quienes destacan su influencia dentro y fuera del campo.
La ceremonia de anuncio tuvo lugar en un escenario emblemático: el Museo del Mañana, en el centro de Río de Janeiro, donde la emoción de la noticia se contagió entre la gente que se acercó para vivir el momento.
Neymar, máximo goleador histórico de la Canarinha con 79 tantos, llega a su cuarto Mundial con la ilusión intacta y la realidad de un camino lleno de altibajos.
En la memoria quedan ya algunos episodios difíciles: el Mundial de 2014, cuando Brasil cayó ante la adversidad y Neymar se convirtió en protagonista de un golpe duro para la afición.
En los últimos años, su participación con la selección no ha sido continua: su último partido con la Canarinha se remonta al 17 de octubre de 2023, cuando sufrió una grave lesión en la rodilla izquierda —rotura del ligamento cruzado anterior y desgarro de los meniscos— en la derrota 2-0 ante Uruguay, por las Eliminatorias Sudamericanas.
En ese periodo, la convocatoria llegó bajo la dirección de Fernando Diniz, interino, y luego con Dorival Júnior; Ancelotti, que asumió en mayo de 2025, nunca volvió a citar al astro del Santos.
A sus 34 años, Neymar continúa luchando por volver a su mejor versión y, mientras tanto, seguirá defendiendo los colores del Santos, club en el que suma 18 goles y 9 asistencias en 45 apariciones.
Todo esto se enmarca en el contexto de una Copa del Mundo que, para Brasil, siempre tiene un significado especial: la posibilidad de volver a levantarse con la Copa a la vista, en un país donde el fútbol es parte de la identidad colectiva.
Neymar llega con la esperanza de escribir un capítulo más de su leyenda y, sobre todo, de aportar intensidad, talento y liderazgo cuando la selección más lo necesite.
En definitiva, una historia de regreso, de dudas y de fe, que promete momentos para recordar en el Mundial 2026. Con información de EFE y ANSA.