El piloto estadounidense Kyle Busch falleció a los 41 años tras un grave cuadro de salud durante una sesión de pruebas en un centro de General Motors. La AP detalla los síntomas, el traslado y las reacciones del entorno deportivo.
El piloto estadounidense Kyle Busch falleció este jueves a los 41 años, en medio de una conmoción que sacudió al mundo del automovilismo. Según informó The Associated Press el viernes, el corredor de NASCAR venía afrontando graves complicaciones de salud horas antes de su muerte, entre ellas dificultad para respirar, sensaciones de sobrecalentamiento y episodios de tos con sangre.
De acuerdo con el reporte de la AP, se hizo público el audio de una llamada al 911 registrada el miércoles desde el centro de entrenamiento de General Motors en Concord, Carolina del Norte, donde Busch participaba de una sesión de pruebas en el simulador de Chevrolet.
En ese registro, una persona que pidió ayuda médica describe un cuadro muy delicado: “Tenemos a una persona con falta de aire, muy acalorada, cree que se va a desmayar y está expulsando un poco de sangre”.
Según las fuentes consultadas, Busch se descompensó dentro del complejo y quedó tendido en el suelo de un baño, aunque seguía consciente mientras llegaban los servicios de emergencia.
Después fue trasladado a un hospital de Charlotte. Hasta el momento no se ha divulgado una causa oficial de la muerte. La familia había comunicado días antes que el piloto atravesaba una “enfermedad grave” y que había sido internado antes de la Coca-Cola 600, una de las pruebas más importantes del calendario de NASCAR.
La noticia provocó un fuerte impacto en la comunidad del automovilismo estadounidense. El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, expresó sus condolencias en redes sociales, señalando que Busch era uno de los mejores pilotos de NASCAR y que él y su esposa rezaban por él y su familia.
Con esas palabras, se despertó un sentimiento de duelo que se extendió entre aficionados y colegas.
En Charlotte, el ambiente gris que cubría el circuito parecía acompañar el luto de un deporte que pierde a una de sus cifras más reconocibles. En las pantallas del óvalo se proyectaron imágenes en homenaje a Busch, cuya ausencia se sentirá durante toda la próxima jornada de competencia.
Christopher Bell, uno de los pilotos más cercanos al fallecido, admitió que será muy difícil volver a la pista sin él. “Va a ser muy extraño estar fuera sin Kyle. Pasará mucho tiempo antes de que las cosas vuelvan a sentirse normales”, comentó Bell. También explicó que había hablado con Busch días antes y que lo había visto en buena forma, un dato que añade crudeza a la noticia.
Busch había conseguido la última victoria de su carrera el fin de semana anterior, en Dover, dentro de la serie Trucks de NASCAR. Con ese triunfo, alcanzó un total de 134 victorias en las tres divisiones nacionales de la competición, un récord absoluto en la historia de NASCAR.
Más allá de las cifras, Kyle Busch era una figura central para una generación de aficionados que siguió su trayectoria desde que era casi un juvenil prodigio.
Nacido en Las Vegas, forjó su carrera empujado por su hermano Kurt y por el apoyo de su familia, convirtiéndose en una de las caras más reconocibles del automovilismo moderno y en un referente de constancia y competitividad en cada categoría en la que participó.
Su nombre permanecerá asociado a un periodo de NASCAR definido por victorias, rivalidad en pista y un carisma que dejó huella en el deporte.