Inglaterra y Francia ofrecieron el partido por el tercer puesto más espectacular de la historia, con 10 goles, remontadas y récords. Un encuentro que pasó del 4-0 al 6-4 y dejó boquiabiertos a todos.

El partido por el tercer puesto, ese que todo el mundo dice que nadie quiere jugar pero que al final siempre acaba dejando algún momento para el recuerdo, nos regaló en esta ocasión uno de los encuentros más espectaculares de todo el Mundial.

Inglaterra y Francia, dos selecciones que soñaban con estar en la final, se vieron las caras en el Hard Rock Stadium de Miami con la obligación de despedirse del torneo por todo lo alto.

Y vaya si lo hicieron.

El partido comenzó con una Inglaterra arrolladora. Thomas Tuchel, el técnico inglés, decidió dar descanso a sus estrellas y dar una oportunidad a esos jugadores que no habían tenido tantos minutos.

La jugada le salió redonda. En la primera parte, los 'Tres Leones' fueron un ciclón. Declan Rice abrió el marcador tras robar un balón y definir con calma. Luego, Ezri Konsa aumentó de cabeza. Y entonces apareció Bukayo Saka para hacer un doblete antes del descanso, completando así un 4-0 que parecía definitivo.

Pero Francia, dirigida por Didier Deschamps en su último partido como seleccionador tras 14 años, no se rindió. En la segunda parte, con un Kylian Mbappé especialmente motivado, los galos reaccionaron. Mbappé marcó dos goles y superó a Leo Messi en la tabla histórica de goleadores mundialistas (22 frente a 21) y también en la de este Mundial (10 a 8).

Un tercer gol francés puso el 4-3, pero Inglaterra no se amilanó. Saka, de penalti, completó su hat-trick para poner el 5-3. Aún hubo tiempo para que Dembélé marcase el 5-4 y Bellingham el 6-4 definitivo.

Este partido entró en la historia por la puerta grande. Nunca antes se habían marcado 10 goles en un partido por el tercer puesto, superando el 6-3 de Francia a Alemania en 1958. Además, Francia encajó cuatro goles en un primer tiempo por primera vez en su historia en Mundiales. Fue un auténtico espectáculo para los aficionados, que pudieron disfrutar de un festival de fútbol ofensivo.

Al final, la despedida de ambas selecciones fue agridulce: se quedaron sin final, pero nos regalaron un partido inolvidable. Sin duda, un tercer puesto para la historia.