Con Messi como estandarte, Inter Miami sortea la mala racha en casa y se fortalece en la pelea de la Conferencia Este, mientras encara la etapa decisiva de la temporada.

Inter Miami terminó con la mala racha que pesaba en su estadio y, para cerrar una semana que parecía interminable, dejó en claro que cuando la Pulga está prendida las cosas se aceleran.

En el Nu Stadium, el equipo que dirige Ángel Guillermo Hoyos venció 2-0 a Portland Timbers y se mete otra vez de lleno en la pelea por la cima de la Conferencia Este de la MLS.

Fue, además, una especie de desahogo tras una apertura de temporada con altibajos y una historia que parecía repetirse cada vez que el balón entraba en su casa: promesa de buen juego, pero resultados que no acompañaban.

La noche fue de Lionel Messi. El astro rosarino no solo encendió el ataque, sino que se convirtió en el motor que llevó a su equipo hacia el triunfo. A los 30 minutos dio una exhibición de control y picardía: recibió, combinó con Suárez y, tras un pase de Segovia que dejó la pelota a su disposición, dejó al defensa rival sentado y resolvió ante Pantemis con un remate cruzado que se convirtió en el 1-0 y en el tanto 910 de su carrera, un número que para muchos ya es parte de su leyenda.

El estadio, que respiraba la certeza de que la victoria llegaría por ese camino, estalló con la celebración.

Messi no se conformó con el gol.Continuó liderando las acciones, buscando el segundo al instante. Tuvo una apertura de juego, recibió en tres cuartos de cancha, controló de pecho y se proyectó en una cabalgata que dejó a dos defensas en el camino y a otros dos acercándose para descargar para Berterame, quien batió a Pantemis para ampliar la ventaja y dejar el marcador 2-0 antes del descanso.

Fue, sin dudas, una exhibición que mostraba por qué otros grandes clubes ya le habían vencido cada vez que él estaba en el campo. En la última acción de la primera mitad, Messi volvió a acercarse al gol, pero su remate quedó desviado por poco.

La segunda mitad tenía la tarea de sostener ese ritmo y, si fuese posible, ampliar la ventaja. Portland Timbers, ya sin la efectividad de la inicial, trató de acortar distancias y acercarse a la meta defendida por Dayne St Clair, pero el arquero de Inter Miami respondió con sobriedad en varias oportunidades.

Messi, por su parte, siguió apareciendo en momentos clave, buscando ampliar su cuota de gol en un partido que parecía controlado, mientras De Paul se movía con la energía que caracteriza sus mejores años en Europa.

Tuvo chances claras, pero la definición no estuvo tan precisa como en la primera mitad, y Pantemis, el guardameta rival, descolgó un par de disparos de media y larga distancia.

A partir del tramo final, el partido fue más reservado, con Inter Miami manejando la pelota y evitando complicaciones innecesarias. Sin embargo, no faltaron los sustos: un tiro libre de Messi en el descuento parecía ser el broche perfecto para una noche redonda, pero Pantemis, atento, le ganó la definición al arquero argentino en ese último intento.

A partir de ahí, el encuentro terminó con el marcador sellado y la sensación de que la tarea está mucho más encaminada que hace una semana.

Filtraciones y algunos cruces en las gradas dejaron otro capítulo de la jornada: un grupo de hinchas de Inter Miami coreó contra los jugadores y Rodrigo De Paul respondió besando el escudo; Messi pidió a la gente que aplaudiera para cerrar la noche con un gesto de unidad.

En el balance, la victoria no solo suma tres puntos, sino que devuelve confianza a un proyecto que quiere dar un salto de calidad de cara a la recta final de la temporada y a la atención que genera la figura de Messi, que, a pocos meses de cumplir 39 años, parece acercarse a su mejor versión para pelear por la cuarta estrella con su nueva camiseta.

A nivel histórico, esta victoria cae en un momento de cambio de ciclo para Inter Miami: el club ha intentado consolidar una idea de juego más atractiva y sostenible, con la llegada de figuras de renombre que atraen no solo la atención de los fans, sino también de la prensa y de los rivales.

Además, la figura de Messi añade una mística especial al Nu Stadium, un estadio que, antes de su llegada, era visto como un escenario más del calendario MLS, pero que ahora empieza a convertirse en una casa donde el equipo puede comparar sus avances semana a semana.

En paralelo, la presencia de De Paul en el campo y su influencia dentro del vestuario están ayudando a crear un ambiente de competencia y profesionalismo que se refleja en cada jugada.

La siguiente jornada promete nuevas desafíos y, para los aficionados, una señal de que Inter Miami quiere consolidar el proyecto a partir de resultados positivos, juego positivo y la estrella que más recientemente ha cambiado la forma de mirar la MLS: Lionel Messi.

Con 12 goles y 6 asistencias en la temporada, según los conteos que circulan en el entorno del club, el capitán campeón del mundo parece encaminado hacia una campaña histórica en una liga que, a pesar de su novedad para él, ya se siente como un paso más en una trayectoria que parece no tener techo.