Información sobre el posible traspaso de Maher Carrizo desde Vélez hacia River Plate, con un acuerdo preliminar por el 50% de su ficha, cifras convertidas a euros, y contexto sobre su renovación y el interés de clubes europeos.

Maher Carrizo, el joven extremo que Marcelo Gallardo tiene en la órbita de River para reforzar el ataque, optó por guardar silencio mientras se desarrolla una operación que podría definir su futuro.

El santiagueño, que el 19 de febrero cumplirá 20 años, formó parte de la delegación de Vélez que enfrentó a Midland en la Villa Olímpica, pero no integró el once inicial que Guillermo Barros Schelotto dispuso con la base de titulares.

En ese primer ensayo, Vélez dejó ver a Carrizo en el segundo equipo, donde sí tuvo participación tras ver a Braian Romero anotar para evitar una derrota y dejar el marcador en 1-0 a favor del rival.\n\nEn Ituzaingó, Carrizo —que debutó hace poco más de un año y ya acumula 51 partidos con un gol en la Copa Argentina de la segunda mitad de 2024— volvió a quedar al margen del equipo estelar, reforzando la idea de que las negociaciones por su futuro se aceleran.

Aunque la prensa especuló con un traspaso inmediato, el joven siguió formando parte de la escuadra velezana que prepara la próxima temporada, y la incertidumbre sobre su destino continúa presente entre el club y los aficionados.\n\nEl dato clave de la semana fue la existencia de un acuerdo entre Vélez y River por la transferencia del 50% de la ficha de Carrizo, cifrado en 6.5 millones de dólares netos (aproximadamente 5.98 millones de euros) a pagar en una única cuota dentro de los primeros 15 días tras la firma, con un valor bruto de 8.5 millones de dólares (unos 7.82 millones de euros). Ese monto hubiese incentivado a Vélez a vender sólo una parte de los derechos, y la lógica de la operación sugiere que Carrizo no jugaría en el corto plazo para Vélez si se sellaba el trato.

Sin embargo, el segundo equipo de Lerro mostró una actitud de protagonismo y Carrizo apareció como titular, manteniendo su nivel a la espera de un desenlace.\n\nLa situación también se enmarcó en el historial de interés de River. Desde sus primeras apariciones en las selecciones juveniles argentinas (Participación destacada en el Mundial Sub 17 de Indonesia 2023 y en el Sudamericano Sub 20 que lo proyectó como figura), River coqueteó con Carrizo.

Tras la venta de Franco Mastantuono en años recientes, la posibilidad de un fichaje fue objeto de conversaciones reiteradas, y el entorno del jugador mencionó ofertas de ligas como Inglaterra, Alemania, Portugal, Bélgica, Italia y España.

Aunque Carrizo manifestó en su momento su deseo de permanecer en Vélez para pelear títulos, la balanza podría inclinarse si aparece una oportunidad en el exterior que complemente su crecimiento.\n\nEn este escenario, dos voces dentro de su representación marcan la tensión habitual de este tipo de negociaciones: por un lado, un representante que mantiene abiertos los puentes con River; por otro, otro agente que ha prometido un destino europeo distinto.

Los clubes, por su parte, avanzan con las conversaciones directas entre sus presidentes, como suele ocurrir en este tipo de acuerdos, mientras la joven promesa se mantiene en una especie de limbo contractualmente: Vélez lo renovó el año pasado hasta 2027, con una cláusula de rescisión de 16 millones de dólares (aproximadamente 14.7 millones de euros), lo que otorga al club una salida en caso de que aparezca una oferta que cumpla con ese umbral.\n\nLa combinación de variables es amplia: la pretemporada está a la vuelta de la esquina, y Vélez quiere decidir si mantiene a Carrizo como parte de su proyecto a corto y mediano plazo, o si finalmente se abre la puerta para un traspaso definitivo.

Mientras tanto, la próxima ventana de transferencias continúa siendo un termómetro de la magnitud de este movimiento, con la posibilidad de que Carrizo, a sus 19 años, se convierta en un trampolín hacia un club grande de Argentina o del exterior.

En medio de estas expectativas, River continúa observando de cerca el desarrollo del jugador y la evolución de su situación contractual. La realidad es que el desenlace podría definir la ruta de Carrizo para los próximos años: quedarse en Vélez para ser campeón, o mudarse a Núñez como paso previo hacia horizontes más amplios.\n\nEste episodio refleja, en última instancia, una escena típica del fútbol moderno argentino: un talento joven con un talento prometedor, un club que busca consolidar su proyecto deportivo con jóvenes de proyección y un equipo interesado que quiere asegurarse un jugador de cara al futuro, con un marco de negociaciones que mezcla intereses deportivos, económicos y estratégicos.

Aunque el silencio de Carrizo ayuda a alimentar los rumores, lo cierto es que la complejidad de las ofertas y las cláusulas de rescisión siguen marcando el ritmo de esta historia, que podría resolverse en las próximas semanas o extenderse a la próxima ventana de traspasos.