Ezequiel Lavezzi abre su proceso de internación, la batalla contra las adicciones y la ansiedad, y cómo el apoyo incondicional de su familia, especialmente de su hijo, le dio fuerzas para cambiar; una mirada cercana a su pasado y a su carrera.
El exdelantero de la Selección Argentina, Ezequiel Lavezzi, rompió el silencio en una charla con Migue Granados para contar cuál fue el tramo más duro de su vida.
Se refirió a su internación, a la lucha contra las adicciones y la ansiedad, y al apoyo incondicional de su familia, con un papel central de su hijo para decidir cambiar de rumbo.
Según relató, los primeros días en la clínica fueron difíciles: estuvo rodeado de gente ajena a su mundo y eso lo hizo cuestionar si realmente necesitaba ese tratamiento.
Con el paso de las semanas entendió su importancia y terminó aceptando quedarse; pasó un mes en tratamiento. Aun hoy continúa trabajando para seguir mejorando, porque la lucha no terminó con la salida de la clínica.\nUno de los momentos que más lo marcó fue la conversación con su hijo, quien hoy tiene 20 años. Esa charla le hizo tomar conciencia de que no podía permitir que su familia se viera afectada: nadie merece la responsabilidad de arruinarle la vida a su hijo.
Esta realidad fue un punto de inflexión para dejar atrás lo que ya no encajaba con su nuevo proyecto de vida.\nEl entrevistado también habló de la ansiedad, un problema que apareció de forma repentina y que requirió decisiones importantes para cuidar su salud mental.
Acompañado por su familia y por gente que lo quiere, logró atravesar esa etapa y mantener el foco en la recuperación.\nEn su infancia y juventud, Lavezzi vivió en un barrio duro, rodeado de amistades que a veces lo pusieron a prueba. Aun así, encontró en el fútbol una salvación y, con esfuerzo, consiguió dar el salto a clubes grandes como Napoli y luego a París Saint‑Germain, donde dejó huella, y más tarde siguió su carrera en otras latitudes.
Esa trayectoria le dio una perspectiva para entender que el éxito también exige cuidarse y ser responsable fuera del campo.\nRespecto a la etapa con la Selección mayor, recordó momentos difíciles y una conversación con Diego Maradona que dejó una marca: el sueño de la familia es lo más importante, y que a veces hay que tomar distancia para buscarla y protegerla.
Esa definición de prioridades lo ayudó a replantearse su vida personal y profesional.\nEntre anécdotas de vestuario, también salió a relucir una historia con Zlatan Ibrahimović. En una salida a un concierto, ambos terminaron en un estado evidente de embriaguez y luego tuvieron que presentarse a un entrenamiento temprano. A pesar de esa noche, Lavezzi nunca dejó de entrenar con seriedad al día siguiente y trató de convertir aquella experiencia en aprendizaje para no repetir conductas similares.\nHoy, reflexiona sobre cómo la familia fue el sostén y el motor para emprender un proceso de cambio. Su historia se suma a la de otros jugadores que han atravesado momentos personales turbulentos y que han salido fortalecidos gracias a la red de apoyo que tienen alrededor.
En el plano deportivo, Lavezzi es recordado por su paso clave por Napoli y PSG, y por su función de líder dentro de la albiceleste en generaciones que dejaron huella.
Su testimonio busca inspirar a quienes atraviesan crisis similares a buscar ayuda, pedir apoyo y priorizar la salud por encima de todo.