La situación de Javier Ruiz, delantero de 21 años, continúa abierta en Independiente. El club busca una salida que beneficie a ambas partes, mientras el jugador analiza su vuelta al plantel y la posibilidad de un futuro en Primera.
El caso de Javier Ruiz, delantero de 21 años, no ha llegado a una resolución definitiva en Independiente. Aún se mantiene abierto y con posibilidades concretas de revertir el fallo disciplinario que lo mantiene alejado del plantel profesional. Ruiz se negó a viajar a Uruguay para la pretemporada y, por esa postura, no ha podido participar de la dinámica del primer equipo. Mientras las gestiones para modificar el escenario siguen su curso, desde Avellaneda se analiza una vía que permita que el jugador vuelva a entrenar y que la institución no pierda a un joven talento que aún tiene mucho por demostrar.
En ese equilibrio entre disciplina y oportunidad, el club entiende que el eventual retorno podría estar condicionando a la vez el futuro deportivo de Ruiz y el objetivo de Independiente de competir con un plantel pleno.
La ecuación que manejan en Avellaneda es simple: lo que no sirve para Independiente ni para Ruiz es que el extremo, que regresó de su cesión en Barracas Central, permanezca sin disputar partidos en Primera ni en la Reserva al menos hasta mediados de año.
El castigo deportivo aún vigente responde a esa negativa de presentarse, pero la intención de las partes es evitar que esa situación se convierta en un año perdido para cualquiera de las dos partes.
En las últimas fechas, Hugo Tocalli, coordinador de Inferiores, fue quien intensificó el diálogo con el joven para buscar tocar su fibra y convencerlo de que aproveche una oportunidad de volver a ser requerido por un club grande como Independiente.
A su vez, Gustavo Quinteros dejó claro en entrevistas que las puertas siguen abiertas si Ruiz cambia de parecer y demuestra interés real por volver a ponerse la camiseta del equipo profesional.
Esa declaración, que circula en el entorno de Avellaneda, es clave: si el delantero mantiene su postura de permanecer fuera, su regreso podría complicarse y la institución podría enfrentar la necesidad de otorgarle minutos solo a través de la disciplina de la Reserva.
En cambio, si se decide por reintegrarse, el plan de trabajo incluiría un compromiso sostenido con la disciplina y la competencia, para intentar recuperar la consideración del cuerpo técnico y volver a ser una pieza relevante.
La situación, por ahora, no registra ofertas concretas por su pase. La dirigencia roja mantiene la postura de permitir su salida solo mediante venta, y no a través de préstamos, ante la necesidad de evitar pérdidas de derechos deportivos.
Con la apertura de la temporada local en el horizonte y la closura del mercado de pases en el país, desde la casa de Independiente se observa una postura menos rígida que semanas atrás, pero sin perder de vista que el futuro deportivo de Ruiz debe pasar por un retorno al campo y por un rendimiento que justifique una eventual operación de transferencia.
En el entorno del club circula, de forma no oficial, una estimación de su valor de mercado en torno a 1,5 millones de euros, cifra que podría fluctuar según su rendimiento y la respuesta del entorno.
"Si se mantiene fuera, podría ser difícil su regreso inmediato; si cambia de postura, podría reintegrarse y mostrar el nivel que dejó ver en su cesión a Barracas Central", señalan allegados al club.
El panorama, por tanto, continúa abierto. Independiente busca la forma de que Ruiz recupere la intensidad de su juego y se ponga a punto para competir por un lugar en Primera, mientras el delantero evalúa si la lealtad y el compromiso con el club son suficientes para darle una oportunidad más.
En un club con una rica historia de producción de jóvenes, este episodio se suma a la lista de casos que ponen a prueba la paciencia de jugadores y técnicos, pero también la capacidad de gestión de una institución que aspira a sostener su proyecto de jóvenes talentos sin perder competitividad inmediata.}