En un encuentro decisivo por el ascenso en Rumanía, una lesión dejó a un jugador fuera de combate y una ambulancia atrapada en el barro; este artículo lo cuenta con un lenguaje llano y añade contexto histórico para situar lo sucedido.

La tarde fue lluviosa y, como suele ocurrir cuando hay objetivos en juego, dejó al estadio del Voluntari con una mezcla de tensión y emoción. El Voluntari recibió al Bihor con la intención de sumar tres puntos que le permitieran seguir pegado a la pelea por el ascenso a la Primera División rumana.

En el marcador ya lucía un 2-1 favorable a los locales, y la gente soñaba con mantener esa posición de escolta frente al líder, el Corvinul.

Pero lo que empezó como un choque más se convirtió en una escena que nadie quiere ver. En el minuto final, Alexandru Git, del Voluntari, recibió un golpe que le rompió la tibia y el peroné. La lesión fue tan grave que el silencio cayó en la grada. El árbitro detuvo el juego y fue inmediata la llegada de la ambulancia; la lluvia y el terreno blando complicaron su recorrido, y la camioneta quedó atascada en un lodazal cuando trataba de acercarse a Git.

Los jugadores, el cuerpo técnico y, sorprendentemente, el expulsado Razvan Gunie, no dudaron y se unieron para ayudar a acelerar el proceso, empujando la camioneta hasta la zona donde esperaba el lesionado.

La logística se complicó, pero finalmente Git fue trasladado y sometido a una intervención quirúrgica que le hará pasar varios meses fuera de las canchas.

Los médicos estimaron que no estará en condiciones de competir al menos durante nueve meses; aún así, el club se mantiene con vida: el Voluntari, invicto en su grupo C con seis victorias y un empate, sigue soñando con el ascenso; si Git se recupera, podría volver más adelante para aportar en la máxima categoría.

Como anécdota que da idea de lo delicado que puede ser este tipo de escenas, la historia de Rumanía no fue la única. En febrero de 2021, en Portugal, durante un partido entre FC Porto y Sporting de Braga, también se vivió una escena similar: una ambulancia tuvo que ser empujada por jugadores de ambos equipos para que David Carmo pudiera recibir atención.

Aunque aquel encuentro acabó con un empate de 1-1, lo memorable fue la imagen de los futbolistas colaborando con las autoridades para que un compañero reciba atención médica.

Este tipo de episodios recuerda que, al final, la prioridad es la salud de las personas y que el fútbol, a veces, debe detenerse para cuidar a quien sufre en el terreno de juego.