La UEFA anunció la revisión de los informes oficiales del encuentro de ida de los play-offs de la Champions League entre Benfica y Real Madrid, tras un presunto insulto racista y la caída de objetos desde la grada. Se evalúan posibles sanciones.
La UEFA ha puesto en marcha la revisión formal de los informes oficiales del partido de ida de los play-offs de la Champions League, disputado anoche en Lisboa entre Benfica y Real Madrid (0-1).
El foco está puesto en un presunto insulto racista atribuido por Gianluca Prestianni al delantero Vinicius Júnior, así como en el lanzamiento de objetos desde la grada que habría afectado al propio Vinicius.
La entidad señaló que los informes de los encuentros disputados la víspera están siendo analizados y que, cuando se denuncian hechos, se inician procedimientos; si se llega a imponer alguna sanción, ésta se comunicará en la página disciplinaria de la UEFA.
El órgano disciplinario no ha ofrecido más comentarios por ahora, a la espera de la revisión exhaustiva de las pruebas.
Además del incidente racista, la UEFA también investigará el posible lanzamiento de objetos desde la grada y la expulsión del entrenador del Benfica, José Mourinho, cerca del final del partido, por protestar y reclamar una segunda tarjeta amarilla para Vinicius tras una falta sobre Richard Ríos.
En la víspera, el técnico no se sentará en el banco de suplentes para el partido de vuelta, y la normativa de la UEFA contempla, en caso de sanción, la posibilidad de ser sustituido por un asistente y de no comparecer en la rueda de prensa oficial previa al encuentro.
La jugada clave del encuentro se produjo cuando Vinicius marcó el único gol y lo celebró con un baile junto al banderín de córner. Según el árbitro, el brasileño denunció un insulto racista por parte de Prestianni, que se habría tapado la boca con la camiseta para proferir palabras.
El partido estuvo interrumpido durante varios minutos, con la incertidumbre de si se retomaría tras el anuncio de las autoridades y después de que jugadores de ambos equipos amenazaran con abandonar el césped ante la tensión generada.
En declaraciones posteriores, Kylian Mbappé sostuvo que este tipo de conductas son inaceptables y que no debe empañar una competición tan destacada como la Champions.
Gianluca Prestianni negó haber dirigido insultos racistas a Vinicius y aseguró en redes sociales que fue malinterpretado y que no hubo intención xenófoba.
Por su parte, Vinicius Júnior afirmó que los racistas son cobardes y que este tipo de situaciones no debe repetirse; añadió que, a pesar de la victoria del Real Madrid, el foco debe centrarse en la lucha contra el racismo y en la mejora de los protocolos para que no se repitan abusos similares.
A mediados de la noche, el análisis de la situación y las declaraciones de las partes permitían prever que el desenlace disciplinario podría extenderse más allá del partido, con el regreso de la eliminatoria a Madrid como escenario para nuevas decisiones.
Históricamente, el protocolo anticracismo de la UEFA, aprobado en 2009, establece un procedimiento de tres fases ante conductas discriminatorias: 1) Detener el encuentro si el árbitro o el cuarto árbitro detectan o se les comunica el racismo; 2) Suspender temporalmente el partido para permitir que las aficiones cesen en su comportamiento y se informen a los asistentes; 3) En caso de persistencia, suspender definitivamente el partido.
Este marco busca equilibrar la seguridad de jugadores y público con la continuidad de la competición, y la intervención del delegado responsable, a través del cuarto árbitro, es determinante para la toma de decisiones finales.
El objetivo es que, tras evaluar el impacto en la seguridad, se adopten las medidas necesarias para restablecer la normalidad en el estadio.
El choque de Lisboa dejó una imagen de máxima tensión, con una afición entre apoyos y protestas, y con la expectativa de que el partido de vuelta en el Bernabéu aclaren el rumbo de la eliminatoria y posibles sanciones.
La UEFA mantiene un protocolo claro para responder a estas situaciones, y el proceso de revisión continuará con el objetivo de aportar claridad jurídica y deportiva.
Mientras tanto, Real Madrid y Benfica deben preparar el encuentro definitivo sabiendo que cualquier decisión disciplinaria podría alterar el desarrollo de la competición y el discurso público que rodea a estos incidentes.