Tres futbolistas argentinos quedaron involucrados en un episodio de Año Nuevo en Brasil que derivó en denuncias cruzadas por agresiones y una investigación policial en Eusebio, municipio de Fortaleza. Mancuso, Pochettino y Herrera presentaron versiones distintas; el suceso podría afectar su futuro deportivo.
Tres futbolistas argentinos quedaron envueltos en un escándalo en Brasil tras una fiesta de Año Nuevo que derivó en denuncias cruzadas por agresiones e intervención policial.
El hecho ocurrió en el municipio de Eusebio, en Fortaleza, y la investigación está a cargo de la Policía Civil. En el centro de la controversia se sitúa el defensor Eros Mancuso, quien compartía la celebración con el mediocampista Tomás Pochettino y el extremo José Herrera.\n\nSegún informaron medios locales, un vecino se presentó en la casa donde se desarrollaba la fiesta para reclamar por el alto volumen de la música, que habría continuado hasta alrededor de las cinco de la mañana.
Afirma que su hija no pudo dormir y que, a partir de ese reclamo, se desató un altercado que fue escalando. También se mencionó que el vecino denunció haber sido agredido durante la discusión y señaló directamente a Mancuso, a quien atribuyó haberle mordido la nariz.
Hasta este momento no existen pruebas concluyentes que confirmen esas acusaciones, pero forman parte de la investigación en curso de las autoridades brasileñas.\n\nAnte la situación, Mancuso publicó un extenso descargo en sus redes sociales en el que sostuvo que los hechos ocurrieron de manera inversa a la denuncia.
Según su versión, el vecino llegó a la casa fuera de control, profirió insultos hacia su persona y su profesión, ingresó al domicilio sin autorización y provocó daños materiales, entre ellos la rotura de una puerta.
Afirmó que debió llamar a la policía para contener la situación y anunció que presentará una denuncia formal contra el vecino.\n\nLa historia también tiene un componente deportivo. Mancuso venía siendo sondeado por Racing para reforzar su plantel en la próxima temporada, lo que añade una capa adicional de tensión entre el aspecto personal del episodio y las necesidades deportivas de su equipo de destino.
En el entorno del fútbol, este tipo de controversias fuera de la cancha suele generar repercusión adicional en la valoración de los jugadores y en las negociaciones en curso, especialmente cuando hay acuerdos o acercamientos previos entre clubes.\n\nDesde la óptica institucional, la Policía Civil de Ceará se encuentra recopilando declaraciones y pruebas para determinar el curso de la investigación.
En Brasil, los incidentes sociales que involucran figuras públicas generan atención mediática rápida y pueden derivar en medidas administrativas o disciplinarias si se comprueba responsabilidad directa.
Aunque en este caso no hay veredicto aún, la narrativa que rodea a Mancuso, Herrera y Pochettino ya genera debate entre aficionados y parte de la prensa deportiva de Argentina y Brasil.\n\nMás allá de este episodio concreto, el fútbol vivo de Fortaleza y de la región ha visto en los últimos años un aumento de atención a la conducta de jugadores fuera del terreno de juego.
Los clubes han reforzado, en distintos momentos, políticas de comportamiento y comunicación para gestionar incidentes que, de otro modo, podrían afectar la imagen de las instituciones y la relación con la afición.
En este marco, el presente caso se inscribe en una dinámica más amplia sobre responsabilidad personal, responsabilidad profesional y la interacción entre deporte y sociedad.\n\nEn resumen, el episodio de Año Nuevo en Eusebio ha puesto a Mancuso, Pochettino y Herrera en el centro de un escrutinio que va más allá de las versiones enfrentadas: está vinculado a una investigación policial en curso y a posibles consecuencias deportivas, al tiempo que aporta material para la discusión pública sobre el comportamiento de los futbolistas fuera de la cancha y su impacto en las carreras profesionales.
El desenlace dependerá de las investigaciones en curso y de las decisiones de los clubes involucrados.