A menos de dos meses para el Mundial 2026, la Argentina de Scaloni encara un sprint final con lesiones, dudas de rendimiento y la siempre latente lista de convocados. En juego, no solo la clasificación, sino la continuidad y el rendimiento de un equipo que quiere volver a brillar.
A menos de 50 días para que empiece el Mundial 2026 y a 54 del debut frente a Argelia, la angustia invade a Lionel Scaloni y a todo su cuerpo técnico.
El calendario europeo, con un sprint final de la temporada, y el primer semestre en Argentina se han convertido en un cóctel explosivo de estrés y preocupación.
No solo para la Scaloneta, sino para todas las selecciones que sueñan con la gran cita: la idea de sufrir lesiones o perder terreno por la falta de continuidad en los clubes es una amenaza constante.
Todo ello da lugar a lo que se ve en el ambiente: problemas de forma, jugadores que no terminan de encontrar su sitio en sus equipos y, de golpe, una decisión que puede marcar el camino de cada uno hacia la lista definitiva.
“Tenemos muy poco tiempo para trabajar y, ante eso, priorizamos la recuperación para que los jugadores rindan al máximo”, dijo Scaloni en la última conversación con la prensa.
El técnico campeón del mundo en la última ventana de amistosos de marzo dejó claro que la lista está más o menos dibujada, pero que si el rendimiento no acompaña, habrá ajustes.
“La gente debe llegar bien en todos los aspectos. Ya se lo dijimos en una charla y ellos son conscientes. Hay que enfrentar otro Mundial y necesitamos gente que esté bien; es lo que evaluaremos cuando decidamos la lista”, añadió.
El drama se siente en cada vestuario. Los futbolistas saben que el Mundial está a la vuelta de la esquina y que, si se sueltan demasiado, pueden terminar lesionándose. Pero para algunos es más que una intuición: Leandro Paredes pidió el cambio en el Monumental tras sentir una sobrecarga; Enzo Fernández tuvo un aviso en la semana frente al Manchester United; y Emiliano Martínez no estuvo ante Nottingham Forest por molestias en los gemelos, aunque una semana después volvió y fue determinante ante el Sunderland.
El parte de lesiones es amplio. Cristian Romero, Lautaro Martínez, Valentín Barco y Gabriel Rojas están en fase de recuperación. Los dos primeros cuentan con un lugar prácticamente garantizado en la lista, mientras que los defensas por la izquierda disputan a brazo partido continuidad para acompañar a un Colo que, por ahora, está mejor posicionado.
Lo de Cuti es grave. El 12 de abril sufrió un esguince en el ligamento colateral de la rodilla derecha y se esperan unos 45 días de baja. Llegaría a tiempo para el debut ante Argelia, el 16 de junio en Kansas. A esa situación se suma el estrés de luchar por la permanencia, con un Tottenham que no atraviesa su mejor momento y donde él es capitán.
Lautaro Martínez atraviesa un tramo complicado: se lesionó dos veces seguidas y su estado preocupa. El Toro ya jugó en Qatar con dolencias en el tobillo; en su club, Inter, apenas ha tenido un par de encuentros en los últimos dos meses. Además, ahora se ve sacudido por un ruido externo que viene desde Italia, pero que no lo implica directamente.
Valentín Barco también sufre en el tobillo izquierdo y no disputó los dos últimos partidos de Racing de Estrasburgo: ante Rennes, en la liga local, y frente a Niza, en la Copa de Francia.
En la defensa, Gonzalo Montiel, Marcos Acuña y Gabriel Rojas, todos con historial en fútbol argentino, están a la expectativa y han pasado por altibajos físicos a lo largo del año.
De River, Nico Paz ha ganado mucho protagonismo y aparece como una de las notas positivas en el proceso; Máximo Perrone, por su parte, también ha ido ganando relevancia.
En Atlético de Madrid, según el recorte del article, Julián Álvarez, Nahuel Molina y Giuliano Simeone son piezas indiscutibles; John Musso y Nicolás González son usados con frecuencia por Diego Simeone.
En cambio, Enzo Fernández parece vivir un año distinto: su rendimiento ha bajado en Chelsea, que despidió a su entrenador después de encadenar derrotas.
También se mencionan altibajos para Alexis Mac Allister y Rodrigo De Paul, mientras Exequiel Palacios atraviesa un tramo irregular en Bayer Leverkusen.
Afuera, del otro lado del charco, está Lionel Messi, que todavía no ha confirmado si jugará el Mundial, pero cuyo billete parece asegurado. Será la sexta Copa del Mundo para el capitán rosarino, una estadística que ya añade hierro a la conversación sobre la madurez y la experiencia de este equipo.
La gente que tiene menos rodaje en clubes o que está con un pie fuera del Mundial también crea inquietud. Scaloni sostiene que podría apostar por Thiago Almada como titular, aunque el chico de Vélez está jugando muy poco en Atlético. Se evidenció la falta de confianza con una pérdida en su área y una expulsión temprana ante Elche. Lisandro Martínez, por su parte, solo disputó un partido en las últimas semanas por una lesión en el gemelo y, al reaparecer, recibió una roja directa y una suspensión contundente tras un tirón de pelo a Dominic Calvert-Lewin de Leeds.
Giovani Lo Celso necesita destacarse en los últimos encuentros de Betis para asegurarse un lugar; el rosarino ha sufrido varias lesiones y ha perdido muchos encuentros en el último año.
El caso de Franco Mastantuono es más particular aún. El joven nacido en Azul juega poco en Real Madrid: participó en apenas 75 de los últimos 900 minutos del equipo en la liga. Su rendimiento ha sido más nervioso que productivo y ya recibió una roja por protestar contra Getafe. Las palabras de Scaloni en marzo casi dejaron fuera a este chico de 18 años. Su padre, que cuida la Scaloneta, pidió prudencia y lo comparó con Tomás Aranda, de Boca. Curiosamente, fue el propio entrenador quien le dio la 10 ante una ausencia de Messi y quien lo hizo debutar con 17 años frente a Chile por Eliminatorias (5 de junio de 2025).
Finalmente, hay una lista que parece maldita para algunos: Joaquín Panichelli, Juan Foyth y Valentín Carboni ya saben que no estarán en el Mundial.
Ante este escenario, la ventana de amistosos de marzo fue clave para medir qué recambios pueden sostener el rendimiento y, sobre todo, para ver quién llega al Mundial en la mejor versión posible.
La próxima criba aún está por verse, pero la realidad es que la Scaloneta, por dentro, ya está en modo competencia máxima, buscando ese equilibrio entre desgaste y rendimiento que les permita pelear el título en tierras norteamericanas, como ya hizo en Qatar 2022 con Scaloni como guía y con un grupo que mostró carácter y unión cuando más se necesitaba.