Lionel Scaloni reconoce la complejidad de repetir la hazaña de Qatar 2022 y comparte su visión sobre el legado de Messi, la presión y el reto de la próxima Copa del Mundo en Canadá, México y Estados Unidos.

A pocas horas de cumplir 48 años y de encarar su segundo Mundial al frente de la Selección Argentina, Lionel Scaloni dejó clara, en una conversación con Conmebol, cuál es el gran desafío para defender la corona en el Mundial 2026 que se disputará en Canadá, México y Estados Unidos.

Dijo que la empresa es muy complicada, que no es imposible, y que depende de que el equipo esté a la altura en el momento decisivo. En sus palabras, volver a competir en la máxima cita del fútbol no es una tarea menor, pero el objetivo de competir al más alto nivel sigue intacto y es un motor para el grupo.

Scaloni enfatizó que, más allá de las cualidades técnicas, hay una suma de factores que suelen marcar la diferencia en un Mundial.

La Albiceleste llega como cabeza de serie del Grupo J, que comparte con Argelia, Austria y Jordania. Su debut está programado para el 16 de junio, en Kansas City, frente a Argelia. Aunque repetir la hazaña de Qatar 2022 no será fácil, el técnico dejó claro que ese logro sigue siendo el norte: avanzar lo máximo posible y, por qué no, volver a levantar la copa que dejó una huella imborrable en el país.

En una charla que fue un repaso a la identidad del equipo y a la forma de encarar los grandes retos, Scaloni habló también del peso y del legado de Lionel Messi.

Ver al rosarino en un Mundial siempre es una mezcla de emoción y responsabilidad, dijo. Más allá de si este podría ser su último Mundial, él prefiere vivir el presente, disfrutar cada partido y no dejarnos llevar por la nostalgia. "Poder verlo jugar es algo maravilloso. Más allá de lo que pase, intento disfrutar el momento", afirmó. Y agregó que el interés mundial por verlo jugar no es solo cosa de argentinos; es un fenómeno que trasciende fronteras y generaciones. El entrenador, eso sí, dejó claro que él espera que Messi siga compitiendo, porque si no te pones triste, como ocurrió con Diego.

Scaloni también reflexionó sobre la identidad del futbolista sudamericano cuando llega a Europa. Sostuvo que las dificultades que se viven en el continente europeo son bien conocidas y que, al final, muchos equipos quieren tener al menos a un argentino por la manera de vivir el fútbol, esa cultura que se transmite en cada jugada y en cada conversación del vestuario.

En ese marco, explicó cómo trabaja para aliviar a sus jugadores de la presión competitiva: no sirve preocuparse por lo que podría suceder si ganas o pierdes, porque eso roba energía para lo que están haciendo ahora.

Su fórmula, según dijo, es transmitir que ganar, perder o empatar no debería cambiarles la vida: la mentalidad debe estar centrada en el presente, en la mejora constante y en la convivencia con la exigencia.

Entre recuerdos, Scaloni evocó aquel momento en el vestuario cuando coincidió con Messi y Maradona y confesó que, ante leyendas de semejante calibre, solo se quedó mirando un rato, intentando asimilar la grandeza.

"Jugué con Diego, con Román y con Leo. Son un equipazo", explicó, para luego añadir que, si Messi y Maradona hubieran compartido un equipo con él como entrenador, el verdadero problema lo tendrían los rivales, no ellos.

Los sistemas, insistió, los crean los jugadores y, cuando son los mejores, los planes se adaptan a su talento.

Otra parte del testimonio de Scaloni estuvo vinculada a Qatar 2022, especialmente a la derrota frente a Arabia Saudita. Rememoró que antes del duelo decisivo ante México se reunió con los jugadores y les dio confianza para reaccionar; aseguró que no tenía dudas de que iban a dar la vuelta a la situación.

Ese episodio reforzó su idea de que la clave es mantener la fe y la serenidad ante la dificultad. Y, para cerrar, habló del homenaje que recibió de Conmebol y del impacto que esa consagración tuvo en los más jóvenes de Argentina. "Fueron como nuestros sueños de niños: que vuelvan a sentirse representados con esta selección y que, quién sabe, alguno de ellos tenga la oportunidad de vivirlo en el futuro", concluyó.

La conversación con Scaloni, más allá de las frases técnicas, deja una lectura clara: Argentina quiere sostener el nivel para intentar defender el título en 2026, con Messi como referencia y con una generación que aprende a convivir con la presión y la presencia de una historia que siempre invita a soñar a los aficionados.

El momento es de ilusión, pero también de trabajo serio: preparar cada partido, reforzar la unión del grupo y mantener ese equilibrio entre la intensidad y la tranquilidad que, según él, ha sido una de las claves de su proyecto.