La llegada de River Plate a Villa Mercedes dispara la expectativa de un duelo de la Copa Argentina frente a Ciudad Bolívar, en medio de un contexto de altibajos deportivos y la necesidad de recuperar confianza.

De pronto, la tranquilidad de Villa Mercedes, la segunda ciudad en importancia de San Luis, se ve sacudida por una visita que despierta pasiones y nervios a la vez.

Calles cortadas, desvíos en el tránsito, vallados y una marea roja y blanca que cubre la entrada al hotel Epic, la plaza Pedernera y los aledaños. El plantel de River Plate llegó con la música de los bombos y los cánticos como telón de fondo, y la gente se agolpó buscando un saludo de los jugadores.

En medio de ese ambiente, Marcelo Gallardo recibió un ánimo ambivalente: la expectativa de un equipo que necesita recuperar confianza y el peso de una realidad deportiva que genera dudas.

Este martes, River enfrentará a Ciudad Bolívar, por los 32avos de la Copa Argentina, en el estadio La Pedrera de San Luis. El conjunto de Núñez llega en medio de una crisis futbolística que se acentuó tras dos derrotas consecutivas frente a Tigre y Argentinos Juniors, y que despierta aspras comparaciones con la debacle de 2025.

El objetivo no es solo avanzar de ronda, sino encontrar la continuidad que le permita a River volver a trazar su camino de juego, seguridad y resultados.

En la oncena titular, el entrenador podría apostar por cambios en la defensa. Marcos Acuña, que no viajó por un cuadro gripal, dejaría su lugar a Matías Viña, mientras que Paulo Díaz podría entrar por Lautaro Rivero para reforzar la salida desde el fondo.

Se mantendrían Quarta y Montiel como pareja de centrales y lateral titular, buscando solidez en un encuentro corto de eliminación directa. En el medio, Fausto Vera está de regreso tras cumplir suspensión, y formaría el trío junto a Aníbal Moreno y Tomás Galván, para darle dinámica y claridad a la circulación del balón.

Juan Fernando Quintero, capitán y figura, podría situarse más adelantado, funcionando como enlace entre la organización defensiva y el frente de ataque, con libertad para moverse por la zona derecha si la situación lo requiere.

Un interrogante persistente es el frente de ataque: ante la falta de goles en el área, cada opción se mira con expectativa. En los papeles, Agustín Ruberto parece destinado a términos de confianza, pero podrían aparecer dos puntas alternándose entre Facundo Colidio, Maximiliano Salas e Ian Subiabre, dependiendo de las fases del juego.

En la portería, Santiago Beltrán sustituiría a Armani, cuyo alta médica se demora; así, River acudirá a San Luis con un guardameta que busca consolidar su rendimiento en una ventana decisiva de la temporada.

Más allá de la anécdota del día, este viaje a la provincia de San Luis ofrece un recordatorio de cómo River Plate, con una hinchada fiel y un historial de logros continentales, se mantiene vigente cuando la presión aprieta.

La Copa Argentina ha sido, históricamente, una oportunidad para que clubes grandes muestren renovaciones y pruebas de recambio, y River ha sabido construir procesos que prometen a la afición nuevas ilusiones.

Hoy, en La Pedrera, no solo se escribe una llave de eliminación: se evalúa la capacidad del equipo para reconstruirse tras meses de altibajos. Y mientras la ciudad celebra la llegada del plantel, la mirada está puesta en Gallardo, en su capacidad para ordenar las piezas, en los jugadores para entregar el esfuerzo necesario y, sobre todo, en la afición que, como en cada visita, sueña con ver al equipo volver a ese ritmo dominante que dejó huella en los últimos años.