El Paris Saint-Germain, vigente campeón de la Champions, sale a hombros de su defensa y clasificación tras un 1-1 en Alemania que deja el global en 6-5. En Budapest, el 30 de mayo, esperará al Arsenal para disputar la final.

El Paris Saint-Germain se aseguró una nueva oportunidad en la gran final de la Champions tras un partido intenso y muy igualado ante el Bayern en Alemania.

El marcador terminó 1-1, pero el global quedó 6-5 a favor del conjunto parisino, que se mantiene como el defensor del título y que llega a la cita de Budapest con la confianza de haber ejecutado su plan al milímetro.

El PSG se muestra como un equipo que no se desdice de su idea: presiona alto, mantiene la disciplina táctica y sale con velocidad de transición cuando tiene espacios.

Todo ello, bajo la batuta del entrenador Luis Enrique, que ha conseguido darle al grupo una idea clara y reconocible, capaz de hacer daño incluso ante uno de los grandes rivales del continente.\n\nEl inicio fue una apertura de luces para el PSG. A los 2 minutos, Dembélé abrió la lata con un remate a la salida de un contraataque bien ejecutado: desborde por la banda izquierda, centro al área y definición de zurda para dejar sin respuesta a la defensa bávara.

Un gol que adelantó las aspiraciones del conjunto visitante y que condicionó el plan del Bayern para el resto de la eliminatoria. A partir de ese instante, los alemanes se hicieron con la posesión y buscaban abrir líneas con juego por las bandas, mientras el PSG defendía con orden y apostaba a las transiciones rápidas para volver a ponerse por delante en el marcador.\n\nEl empate del Bayern no tardó en llegar, aunque el proceso fue lento y trabajado. La presión alta del PSG dejaba poco espacio, pero cuando hubo huecos, el conjunto de casa encontró remates y acercamientos. El guardameta Safonov, sólido a lo largo de la noche, hizo varias paradas de mérito para mantener su arco a salvo y permitir que el duelo se convirtiera en un auténtico ejercicio de desgaste para ambos equipos.

En un tramo intermedio, Neuer también estuvo muy activo para evitar que el PSG cerrara la eliminatoria antes de tiempo.\n\nHubo una jugada clave que se convirtió en polémica: una mano dentro del área tras un remate que fue revisada por el VAR, pero el árbitro no señaló pena máxima.

El estadio protestó, pero el concepto de la revisión dejó claro que no había sanción para el equipo parisino. Con el marcador tibio, la eliminatoria entró en una fase final donde cualquier error podría significar la caída de uno de los dos gigantes.\n\nEn el tramo final, el Bayern se volvió a lanzar al ataque en busca del gol que forzara los tiempos extra. No obstante, el PSG mostró carácter para defender con rigor y mantener la ventaja, sin renunciar a sus principios. En el descuento, ya con el tiempo casi cumplido, Harry Kane encontró el hueco para batir a Safonov y dejar el marcador 1-1 en el encuentro, un resultado que dejó el global en 6-5 y la certeza de que la final ya tiene un equipo clasificado.\n\nCon este pase a la final, el PSG se acerca a la posibilidad de su primer título continental importante en la era moderna. En Budapest, el 30 de mayo, se medirá al Arsenal, que dejó en el camino al Atlético de Madrid de Simeone y llega con la moral alta para buscar un título que se les ha resistido durante años.

Este PSG, además, quiere dejar claro que no es una rival cualquiera: es una máquina de presión, de juego colectivo y de resolución en momentos clave.\n\nHistóricamente, el Real Madrid fue el último equipo en lograr dos Champions seguidas; en ese sentido, el PSG buscará escribir una página propia en la historia.

Según el relato más extendido, el Real Madrid logró, de forma evidente, una historia de éxitos continuos entre 2016 y 2018, lo que marca un referente para cualquier equipo que aspire a batir a los grandes en un formato tan exigente.

Con esa referencia en la memoria, el PSG llega a la final con la intención de consolidar una identidad ganadora y de convertir Budapest en el escenario de un título que llegaría para coronar un proyecto ambicioso que, pese a las dudas, ha ido creciendo paso a paso.

En definitiva, la final promete ser un choque de ideas: el PSG quiere mantener su plan y el Arsenal buscará sorprender para levantar su primera orejona.}