Gianluca Prestianni, extremo argentino de 20 años, se prepara para la ida de los playoffs de la Champions ante el Real Madrid con Benfica. El joven talento llegó a Benfica en 2024 procedente de Vélez Sarsfield por 9 millones de euros y busca consolidarse bajo la dirección de Mourinho, mientras la selección argentina también observa su progreso para el futuro.
Gianluca Prestianni, con apenas 20 años, se ha ganado un lugar en Benfica como si el vértigo fuera su mejor aliado. En Lisboa ha dejado de ser una promesa para convertirse en una pieza clave del equipo entrenado por José Mourinho. Este martes, a las 17:00 (ESPN y Disney+), se disputará la ida de los playoffs de la Champions League ante el Real Madrid, un examen que podría confirmar si su progreso está preparado para la máxima exigencia europea.
El camino de Prestianni ha sido acelerado desde su llegada a Portugal en 2024, cuando Benfica pagó 9 millones de euros a Vélez Sarsfield por su ficha.
En su club de origen había mostrado una irrupción precoz: debutó en Primera con 16 años, en la Libertadores, y dejó una marca de juventud que no se olvida.
En Europa, la adaptación fue rápida, pero la presión fue alta: primero entrenó con el equipo B y luego encontró minutos para asentarse. Esta temporada ha ganado continuidad y, sobre todo, regularidad. Mourinho ha trabajado con él en detalles que no siempre se ven: la defensa del balón, la lectura de espacios y la pausa exacta para decidir, sin perder su sello claro: zurdo, eléctrico y capaz de desbordar por ambos flancos, una pieza clave para el contragolpe.
La ruta hacia la elite no ha sido lineal, y la clasificación para los playoffs se selló gracias a un cabezazo de último minuto del portero ucraniano Anatoliy Trubin, que cerró la jornada decisiva y dejó a Benfica entre los ocho mejores.
En el duelo ante el Real Madrid, el mensaje de Mourinho fue claro: el conjunto blanco continúa partiendo como favorito, pero equipo y entrenador confían en un rendimiento máximo para intentar dar la vuelta en la vuelta.
Prestianni ya dejó su firma con una actuación que, en la jornada anterior de la Champions, se comparó con las mejores muestras de Ángel Di María en la historia del club; hablar de continuidad y evolución es, hoy por hoy, una lectura compartida en Lisboa.
En el apartado personal, el joven extremo ha sumado valor dentro del equipo gracias a su capacidad para pisar área, combinar con compañeros y provocar desequilibrio en transiciones rápidas.
Aun así, Mourinho no oculta que aún necesita ampliar su influencia en el juego ofensivo. En ese sentido, el entrenador ha destacado su crecimiento en lectura de espacios y su madurez táctica, cualidades que deben traducirse en más goles y asistencias a medida que se acercan las grandes eliminatorias.
La mirada del fútbol argentino también está puesta en su desarrollo. Lionel Scaloni le otorgó minutos en noviembre durante un amistoso frente a Angola y lo incluyó en la conversación de futuro a corto plazo. El objetivo, en ese marco, es sostenerse en el radar y pelear por un puesto en la lista definitiva para la Copa del Mundo de 2026, que se disputará entre el 11 de junio y el 19 de julio en Canadá, México y Estados Unidos.
Pero primero está Madrid. La ida de la eliminatoria no decide todo, pero condiciona mucho. En Lisboa se respira tensión: el Benfica llega con la moral alta tras una victoria que dejó al Real Madrid al borde de la clasificación. Mourinho ha dejado claro que el Real Madrid sigue siendo el gran favorito, y que Benfica necesitaría una actuación casi perfecta para avanzar. No se trata de un milagro, sino de rendir al máximo, con la idea de que cada minuto cuente y que Prestianni siga creciendo para convertirse en una pieza decisiva de cara a lo que venga.
Este choque, que podría repetirse en Madrid si la eliminatoria así lo determina, no solo definirá una serie: cimentará la trayectoria de un jugador joven que ya forma parte de la historia reciente de su club y que aspira a escribir un relato europeo que permanezca en el tiempo.