Análisis sobre la llegada del Mundial 2026, la expansión a 48 selecciones, el formato de coorganización entre tres países y el papel de Argentina como campeona vigente, con un repaso a la historia de ganadores y a la ruta de Argentina en el Grupo J.

Los mundiales se juegan cada cuatro años y, desde aquel debut en 1930 en Uruguay, las únicas excepciones fueron 1942 y 1946, cuando la Segunda Guerra Mundial impidió la disputa del torneo.

Eso dejó un hueco entre 1938 y 1950 y, desde entonces, se han disputado 22 ediciones hasta la que se avecina. Este jueves 11 de junio arranca la edición número 23, la primera con 48 selecciones y la primera organizada de forma conjunta por tres países: Estados Unidos, Canadá y México.

Es un Mundial distinto, con más equipos, con nuevos países que sueñan con pegar el salto y con cambios en el formato que puede marcar diferencias sobre el césped.

La presencia de Argentina en la historia de los Mundiales ha sido casi constante. La Albiceleste no participó en cuatro ediciones: 1938, 1950, 1954 y 1970. En el último caso, la ausencia se debió a un fallo en las eliminatorias y no a la falta de talento; aun así, la falta de clasificación dejó claro que ningún puesto está asegurado en el camino hacia la Copa.

Hoy, Argentina llega como la selección campeona del mundo: levantó la copa en Qatar 2022 tras años de frustraciones y tras haber atravesado dos finales perdidas en el medio de su historia reciente, lo que subraya que el título llegó después de un largo proceso de consolidación y resurgimiento.

Si repasamos la historia de ganadores y finalistas de los Mundiales, encontramos nombres que han escrito capítulos memorables del fútbol: Uruguay, que sorprendió y sorprendió de nuevo en 1930; Italia, con dos títulos consecutivos en 1934 y 1938; Brasil, que acumuló importantes conquistas a lo largo de las décadas; Alemania y su prolongada presencia en las finales; Argentina, Francia y España, con sus respectivos momentos de gloria.

Cada una de estas naciones dejó huella en la copa y, más allá de los títulos, el trofeo ha contado historias de héroes, de derrotas dolorosas y de revoluciones tácticas que cambiaron para siempre el juego.

En conjunto, la historia de los Mundiales es también un relato de evolución: desde los caros y rudimentarios inicios, hasta la organización contemporánea, la tecnología y el espectáculo que caracterizan las grandes citas de hoy.

Con la llegada de 2026, el formato da un salto significativo: 48 selecciones en fase de grupos, lo que implica más oportunidades para equipos sorpresa y una mayor diversidad de estilos en el escenario mundial.

A la vez, el torneo mantiene su espíritu de competencia feroz, con la esperanza de ver cómo las mejores selecciones se mantienen al frente y cómo emergen nuevos protagonistas que podrían dejar su marca a nivel global.

Esta edición, además, inaugura una era de mayor cooperación logística y planes de progresión deportiva que buscan equilibrar tradición y modernidad, sin perder la emoción de cada partido.

En cuanto a la Argentina de Lionel Scaloni, la ruta hacia el Mundial 2026 viene marcada por la ambición de revalidar el título y, para ello, sorteará primero su Grupo J, integrado por Argelia, Austria y Jordania.

Su primer compromiso será el martes 16 de junio frente a Argelia a las 22:00 en el Arrowhead Stadium de Kansas City, el estadio hogar de algunos grandes momentos del fútbol estadounidense.

El segundo encuentro será el lunes 22 de junio, a las 14:00, ante Austria en el AT&T Stadium de Dallas. La fase de grupos se cerrará el sábado 27 de junio, también en Dallas, ante Jordania. Bajo la dirección de Scaloni, y con el recuerdo de la corona mundial aún vivo, Argentina buscará iniciar con buen pie la nueva etapa y dejar claro que la etiqueta de campeona vigente está para defenderse con juego e identidad.

En resumen, el Mundial 2026 trae una combinación de historia, expansión y nuevos retos. Para Argentina, además de defender el título, será una oportunidad para consolidar un proyecto que ha mostrado resiliencia y crecimiento. Y para los aficionados, promete un torneo con más goles, más sorpresas y, sobre todo, la emoción de ver a 48 países disputando un sueño común en tres países que se vuelven uno para la magia del fútbol.