Un partido trepidante marca la última aparición de Messi con Inter Miami antes de concentrarse con la Argentina. El encuentro ante Philadelphia Union terminó 6-4, con De Paul celebrando su cumpleaños y Suárez atropellando en la segunda mitad, mientras el estado físico del capitán genera preocupación en el cuerpo técnico de Scaloni.
A 17 días del inicio del Mundial, Lionel Messi disputó lo que fue su último partido con Inter Miami antes de unirse a la Selección Argentina, y lo hizo en un escenario que prometía espectáculo: un duelo vibrante que terminó con triunfo local por 6-4 frente a Philadelphia Union en el estadio de Fort Lauderdale.
El encuentro tuvo de todo: goles por montón, un campo mojado por la lluvia y la siempre inquietante pregunta sobre el estado físico del capitán de la Albiceleste.
Messi, que venía de una buenísima first half de temporada con las Garzas —según los registros oficiales, dejó constancia de 12 goles en 14 cotejos durante ese tramo—, demostró que su influencia va más allá de las estadísticas, moviendo piezas, sirviendo asistencias y siendo protagonista, incluso cuando el cuerpo manda señales distintas.
A los 27 minutos, una señal de alerta cambió el guion del partido: Messi pidió el cambio tras tocarse el isquiotibial izquierdo. Salió directo al vestuario, dejando al cuerpo técnico de Scaloni y a la afición con la incertidumbre de si podría volver a salir a la cancha en el Mundial.
En ese mismo escenario, Rodrigo De Paul, que cumplía 32 años, arrancó como titular y también dejó su sello: anotó, sumando confianza en un encuentro que se había convertido en una montaña rusa de emociones.
Playa de fondo: el encuentro se jugó bajo una lluvia insistente que dejó el césped pesado, favoreciendo un ritmo vertiginoso que hizo que cada balón fuese una carrera contrarreloj.
El primer tiempo fue un festival de goles en apenas 53 minutos. Philadelphia salió decidido a marcar territorio y abrió el marcador con un doblete de Milan Iloski, el segundo de ellos desde el punto penal, para colocar a su equipo 2-0 arriba.
Inter Miami respondió con una asistencia de Messi para Berterame y otro tanto de Berterame, además de la conexión de De Paul para consolidar la reacción.
Pero el hilo no quedó ahí: Damiani recogió un centro y volvió a ampliar para Philadelphia, desatando una primera parte de alto voltaje. En el tramo final de la mitad, Reguilón cometió una mano detectada por el VAR y, pocos minutos después, Iloski convirtió otro penal para irse al descanso igualados: 4-4 y todo por decidir.
La segunda mitad mantuvo el suspenso, con lluvia que no dio tregua y con Inter Miami empujando para darle la vuelta al marcador. En ese tramo, Luis Suárez apareció con un hambre voraz: marcó un hat-trick para convertir el partido en una auténtica tormenta de goles. De Paul también dejó su firma en la historia de la noche, cerrando el marcador con un último tanto que selló el 6-4 definitivo a favor del equipo de Florida.
El guion terminó con la preocupación por la salida de Messi, pero también con la sensación de que el equipo ya está en condiciones de competir al máximo nivel cuando llegue el momento de enfrentarse al Mundial en la plantilla argentina.
Con ese triunfo, Inter Miami quedó situado en la segunda posición de la Conferencia Este, mostrando un rendimiento que, pese a ciertos altibajos, mantiene a la franquicia en la conversación de la MLS y da señales de que, incluso sin el mejor día de su capitán, pueden conquistar estas noches de goles y adrenalina.
En el contexto histórico, el paso de Messi por Inter Miami ha transformado no solo al equipo, sino también la percepción de la MLS en España y América Latina: su impacto comercial, su atracción mediática y la calidad que aporta al juego han elevado el estándar de una liga que hoy mira al fútbol europeo con otros ojos.
Este encuentro también se inscribe en la etapa previa al Mundial 2026, que se disputará en Estados Unidos, Canadá y México. Argentina llega con la expectativa de continuar el rendimiento que llevó a Leo a colocarse entre los grandes de la historia, y lo hecho en Fort Lauderdale deja claro que la conexión con jugadores como De Paul, Suárez y Berterame puede seguir dando recuerdos inolvidables para la hinchada albiceleste.
Mientras se gestiona la evolución física de Messi, la afición española y mundial debe prepararse para seguir disfrutando de un Messi que, incluso fuera del terreno de juego, sigue marcando la agenda del fútbol internacional.