Giovani Lo Celso, tras superar una lesión y años de altibajos, se estrena como goleador en un Mundial ante Jordania, además de entrar en una exclusiva lista de argentinos que han marcado de tiro libre en Copas del Mundo.
El fútbol dio una nueva lección de paciencia y oportunidad. Giovani Lo Celso vivió una noche que muchos llamarán histórica y otros simplemente memorable para la Albiceleste, porque por fin pudo ver puerta en una Copa del Mundo y, de paso, dejó claro que su talento ha sabido atravesar años complicados.
La historia de Gio en el Mundial ha sido de esas que cambian con el tiempo: dio el salto en Rusia 2018 bajo las órdenes de un Sampaoli que apostaba por él como una pieza clave, pero no disputó ni un solo minuto.
Salió de allí con la sensación de haber estado muy cerca, pero sin poder demostrar todo lo que llevaba dentro.
Un mes antes de Qatar 2022 llegó el tropiezo duro: una lesión muscular grave apartó al mediocampista del Betis de la lista definitiva. Se habló de un regreso complicado y de cuánto tiempo tardaría en volver a mostrar ese ritmo de juego que le da equilibrio al medio campo argentino.
Scaloni fue tajante entonces: la prioridad era la salud del jugador y no arriesgar lo más mínimo. Con esas palabras, el equipo dio un paso atrás y la esperanza, para Gio, quedó en una promesa que parecía destinada a quedarse fuera de la cita mundialista.
Y así pasaron los meses, hasta que este sábado la historia volvió a ponerse de su lado. En el último partido de la fase de grupos, Lo Celso tuvo su debut mundialista soñado con un premio doble: su nombre en el marcador y la confirmación de que la paciencia, al final, suele pagar.
A los 19 minutos, tras una primera oportunidad que terminó en fuera de juego por milímetros, volvió a acercarse al arco jordano Abulaila. Un pase filtrado de Julián Álvarez le dejó la ocasión perfecta frente al guardameta y, con el control preciso, lo convirtió en el primer gol argentino en el choque.
Pero la jugada no quedó ahí. Quince minutos después, una falta en las puertas del área dio la posibilidad de otro remate directo desde una falta cercana. Lo Celso tomó la pelota y, con una curvatura impecable de su pierna izquierda, la mandó al ángulo derecho. Fue un golazo que abrió el marcador y que, además, tenía un sabor especial: el arco que había tardado años en encontrar se convirtió, por fin, en una puerta hacia la ilusión.
Este tanto no fue un gol cualquiera. Es el sexto tiro libre de Argentina en Copas del Mundo, un dato que subraya la importancia de la pegada en el devenir histórico de la selección. El listado que hace memoria no perdona: Monti (1930), Belis (1934), Brindisi (1974), Pasarella (1982) y Messi (2014) dejaron su firma, y ahora Lo Celso se suma a esa memoria de golpeos precisos que han quedado grabados en el libro de la historia mundialista.
La trayectoria de Gio con la Albiceleste siempre tuvo un tinte de esperanza y de aprendizaje. Su debut ocurrió el 11 de noviembre de 2017, en un amistoso frente a Rusia en Moscú, bajo el mando de Sampaoli. En aquella etapa de transición, apenas sumaba cinco partidos y parecía consolidarse como una pieza clave para el Mundial de 2018. Sin embargo, la realidad fue otra: no disputó ni un minuto en la cita de Rusia, y esa ausencia dejó un hueco que, años después, necesitaba ser llenado con acciones que mostraran su valía.
Cuatro años después, la previa de Qatar 2022 le pintaba como titular indiscutible y, junto a Leandro Paredes y Rodrigo De Paul, formaba un mediocampo capaz de dar equilibrio y calidad al juego de Argentina.
Pero el destino volvió a marcar un tramo distinto: el 30 de octubre de 2022, jugando para Villarreal ante Athletic de Bilbao, sufrió una lesión en el isquiotibial derecho que terminó siendo un desprendimiento del bíceps femoral.
El diagnóstico exigía cirugía y el Mundial parecía una meta fuera de alcance. Scaloni, fiel a su prudencia, dejó claro que la salud era lo primero y que no habría riesgo innecesario. El 12 de noviembre se dio a conocer la lista de 26 convocados y Lo Celso quedó fuera. Sus palabras, en redes, contaron la dureza de aquellos días: fue un golpe duro, pero también una lección de resiliencia.
Hoy, ocho años después de aquel debut sin minutos en Rusia y tres años y medio después de aquella lesión, Lo Celso tiene la oportunidad que esperaba desde que supo que el fútbol puede escribir guiones sorprendentes.
Su gol llega como un mensaje: la paciencia no es solo virtud; es estrategia para reaparecer con clase, con la mano izquierda de un jugador que sabe cuándo acelerar y cuándo afincar el juego.
Argentina, por su parte, cierra la fase de grupos con un triunfo que alimenta la confianza y abre la puerta a nuevas historias en la actual competición mundialista, donde Lo Celso ya dejó claro que su nombre no está para ser olvidado sino para quedar marcado en la memoria de quienes siguen cada minuto de un Mundial.