El Liverpool, dirigido por Arne Slot, derrotó 4-1 al Barnsley para sellar su pase a la cuarta ronda de la FA Cup. Dominik Szoboszlai fue la figura del encuentro, con un doble filo entre brillo y error, mientras Florian Wirtz y Hugo Ekitike cerraron la goleada. Alexis Mac Allister tuvo un papel clave en la creación y el equipo mostró su superioridad ante un rival de la League One.
El Liverpool se llevó una victoria clara por 4-1 frente al Barnsley, rival de la League One, y cerró su pase a la cuarta ronda de la FA Cup. Bajo la dirección de Arne Slot, el equipo de Anfield mostró la superioridad que se espera de un conjunto con una trayectoria consolidada en la competición, incluso frente a rivales de categorías inferiores.
La noche dejó varios apuntes: dominio claro, un momento de lucidez individual y, como suele ocurrir en este torneo, la necesidad de cerrar la eliminatoria sin dejar dudas.
Domínik Szoboszlai fue, sin lugar a dudas, el protagonista ofensivo de la primera mitad. A los 30 minutos, el húngaro ejecutó un derechazo desde aproximadamente 30 metros que se coló en el ángulo y dejó sin réplica al portero Cooper.
Fue un golazo que encendió a la afición local y calmó cualquier atisbo de nubarrón en el primer tramo del encuentro. En esa misma acción, el conjunto de Slot dejó entrever la diferencia de calidad entre los contendientes, con el atacante marcando la pauta de la noche.
Antes del descanso, Szoboszlai tuvo una oportunidad de oro para ampliar la ventaja, pero, en una jugada que terminó en un momento de distracción, terminó involucrándose en una acción que llevó a un gol rival.
En una jugada de transición, el balón terminó en los pies de Phillips, que recortó distancias y dejó el marcador en 2-1 para el equipo visitante. A pesar de ese susto momentáneo, Liverpool recuperó la calma y continuó imponiendo su juego en la segunda mitad.
En la reanudación, Florian Wirtz dio la tranquilidad con un tercer tanto que dejó el partido prácticamente sentenciado. Poco después, ya en el tiempo de descuento, Hugo Ekitike anotó el cuarto y definitivo, rematando una noche en la que la calidad individual de la plantilla volvió a marcar la diferencia ante un Barnsley que mostró corazón pero careció de la profundidad necesaria para sostener el resultado.
Mac Allister, titular y abastecedor en la acción que abrió el marcador, fue reconocido por la prensa como una de las piezas más influyentes del encuentro.
El sitio especializado LFcGlobe valoró su rendimiento con una puntuación alta, destacando su capacidad para mover el balón y generar situaciones de gol para sus compañeros.
Aunque hubo un momento de distracción en la jugada inicial de Szoboszlai, el equipo supo recuperarse y administrar el resultado con autoridad.
Históricamente, la FA Cup ha sido una competición que suele premiar la capacidad de los grandes clubes para gestionar la presión de las rondas tempranas y, al mismo tiempo, dar minutos a jugadores menos habituales.
En este choque quedó claro que Liverpool, con un equipo renovado y una plantilla profunda, está en condiciones de afrontar cada compromiso con una propuesta ofensiva variada: Szoboszlai, Wirtz y Ekitike aportaron la electricidad necesaria, mientras Mac Allister actuó como motor en el centro del campo.
Barnsley, por su parte, demostró ambición y ritmo, aunque la diferencia de calidad se hizo evidente a lo largo de los 90 minutos. Este resultado, más allá del marcador, refuerza la idea de que el Liverpool tiene Las herramientas para competir en múltiples frentes y que, en el camino de la FA Cup, puede volver a hacer ruido en las próximas rondas, respetando siempre la exigencia de cada rival y el sentido estratégico que exige un torneo de esta magnitud.