Un grupo de hinchas de Gimnasia y Esgrima La Plata incendió una figura que representaba al presidente de la AFA, Claudio Tapia, en Berisso y La Plata, en medio de un clima de tensión entre la dirigencia y los clubes. La acción fue acompañada de críticas a la AFA y a la gestión deportiva vigente, y se enmarca en un contexto de disputas entre Tapia y Estudiantes.

En la ciudad de La Plata, al inicio de este año, se reavivaron las tensiones entre dirigentes y aficionados que rodean al fútbol argentino. Un grupo de hinchas de Gimnasia y Esgrima La Plata llevó a cabo una acción simbólica contra la presidencia de la AFA, quemando un muñeco que representaba a Claudio Tapia, conocido como Chiqui, presidente de la entidad madre del fútbol argentino.

Este acto, según reportes de medios locales, fue gestado por un colectivo identificado como 'Los Pibes de la 68', formado por amigos del barrio Villa Progreso, en la ciudad de Berisso.

La figura fue preparada con una valija en cada mano y fue encendida exactamente a las 2:22, hora que la barra del Lobo utiliza como símbolo propio de su identidad.

La temperatura de la protesta no se limitó a una escena aislada: además de las llamas, diversos cánticos dirigidos tanto al presidente Tapia como a la AFA se pudieron escuchar en aquel sector de Berisso y en zonas aledañas de La Plata.

La iniciativa se dio en un contexto de relación tensa entre Tapia y Estudiantes de La Plata, el clásico rival del conjunto anfitrión, que a fines de 2025 atravesó un pulso entre la AFA y Estudiantes y dejó en muestra un respaldo polémico a Rosario Central como icónico en aquel episodio, después de que la entidad designara campeón al elenco rosarino por la tabla anual.

Fuera de Berisso, en distintos barrios platenses, aparecieron mensajes críticos dirigidos hacia Tapia y la AFA, con consignas como 'AFA no' pintadas en estructuras o carteles que buscaban cuestionar la gestión institucional.

El foco de la noticia, además, recoge que Tapia se encuentra bajo la vigilancia de la Justicia por investigaciones que apuntan a presunto lavado de dinero, incumplimiento del pago de aportes previsionales y posibles vínculos con Sur Finanzas, una entidad financiera que habría ido creciendo en relación con el mundo del fútbol.

Más allá de las particularidades del episodio, la escena deja de manifiesto la vigencia de la rivalidad entre Gimnasia y Estudiantes y el peso de las expresiones de los aficionados en el ecosistema platense.

La acción de este grupo de hinchas es señal de un pulso que persiste entre la dirigencia y las bases de los clubes, especialmente en un área geográfica como La Plata y Berisso, donde la identidad futbolística y la memoria de décadas de enfrentamientos siguen nutrido el debate público.

En síntesis, la protesta simbólica de este colectivo refleja una realidad en la que las tensiones entre dirigentes y pasiones populares conviven, con escenas que se insertan en la vida cotidiana de La Plata y la región con una carga de historia clubística muy marcada, y que, de manera ocasional, vuelven a poner en la agenda pública temas de gobernanza y transparencia dentro del fútbol argentino.