Haaland vuelve a demostrar por qué es de los delanteros más determinantes: firma un doblete en la segunda mitad y empuja a Noruega a una victoria 3-2 frente a Senegal, asegurando el avance a los dieciseisavos tras dos jornadas del Grupo I.
Hay pocos futbolistas que, con solo aparecer, impongan respeto en una cancha. Haaland es de esos. El delantero noruego volvió a dejar claro que su presencia eleva el nivel del equipo y que, ante la presión, no falla. Noruega venció 3-2 a Senegal en la segunda jornada del Mundial 2026, un partido en el que el inicio fue áspero y el tramo final terminó con un cierre de drama, tal como ya había ocurrido en su debut ante Irak.
Antes del encuentro, el entrenador senegalés Pape Thiaw dejó claro que no buscaba un plan específico contra Haaland, sino un plan para neutralizar a toda una Noruega con talento y rigor.
Durante gran parte del primer tiempo, la dupla de centrales africanos se ocupó de él, marcando su posición y dificultando cualquier avance hacia el área.
La idea de Senegal de sacar réditos de la presión dio resultado en varias fases: la defensa rival cortó los movimientos, y Noruega no encontró la claridad para abastecer a su delantero estrella.
Sin embargo, cuando el partido parecía encaminarse hacia un 0-0 sin grandes matices, apareció la primera chispa de Haaland en la segunda mitad. Apenas comenzado el complemento, recibió un balón en el interior del área y, tras una jugada de Odegaard, definió de primera con la zurda para colocar el 1-0.
Fue un golpe rápido, de those que dicen mucho de la confianza del atacante y del entendimiento con la rodilla de su club.
En la jugada previa, Marcus Pedersen había abierto el marcador para Noruega aprovechando un error de Koulibaly, lo que mostró que el equipo escandinavo no solo esperaba a Haaland, sino que sabía aprovechar los errores del rival para quedarse con las acciones.
Sin embargo, la respuesta de Senegal no se hizo esperar y Sarr encontró el camino para descontar, dejando el marcador 2-1 y encendiendo una duda táctica sobre si los africanos podrían sostener el ritmo.
Apareció entonces otro momento clave: Haaland no solo sumó el segundo de su cuenta personal, sino que dejó sentenciado el partido con un remate de derecha tras un pase de Berg, acercando el marcador al 3-1 y sellando la tranquilidad de Noruega ante un rival que luchó hasta el final.
Este doblete le permitió alcanzar el cuatro goles en este Mundial, y, en general, sumar 59 tantos con la selección de Noruega en apenas 52 partidos, una cifra que explica por qué es considerado uno de los delanteros más determinantes del planeta.
Con los tres puntos en el casillero y tras un inicio de año promesa, Noruega confirmó su buen momento y, gracias a los seis puntos obtenidos en estas dos fechas, aseguró su pase a los dieciseisavos de final.
A falta de la última jornada, el grupo I quedará en la lucha por el primer puesto entre Noruega y Francia; el enfrentamiento entre Haaland y Mbappé promete ser uno de los momentos más esperados del torneo.
Más allá de la anécdota de las anotaciones, el partido dejó claro que Haaland no es solo un goleador, sino un motor que genera juego, ocupa espacios y abre líneas incluso cuando su equipo pasa por un periodo de dificultad.
Su rendimiento en este Mundial 2026 ya escribe una página importante de su carrera, y la afición noruega sueña con ampliar esa historia en los choques que quedan por delante.
En resumen: Haaland no solo marca, también define y decide, y ese es el peso que Noruega necesita para intentar avanzar de grupo y mirar más allá de la fase inicial.