Jack Grealish, en pleno proceso de recuperación por una lesión en el pie izquierdo y cedido al Everton, fue visto durmiendo en la silla de un bar tras salir de fiesta. Las imágenes, publicadas por The Sun, desatan dudas sobre su estado y su futuro inmediato, con contexto histórico sobre su fichaje y trayectoria.
En plena recuperación por una lesión en el pie izquierdo, el mediocampista inglés del Manchester City que actualmente se encuentra cedido en el Everton, Jack Grealish, fue fotografiado durmiendo en la silla de un bar tras haber salido de fiesta y beber alcohol.
La noticia, publicada por The Sun, encendió las alarmas sobre el estado del jugador y la forma en que gestiona su vida fuera del campo.
Las imágenes mostraban a Grealish desplomado en una silla de un rooftop en Manchester, a plena luz del día, junto a una mesa con varias copas y rodeado de personas que trataban de ayudarlo.
Un testigo recogido por el medio aseguró que los amigos del jugador intentaron despertarlo, pero el consumo de alcohol parecía haberle pasado factura.
Según los presentes, Grealish habría llegado al local alrededor de las 16:30 del sábado y, tras aproximadamente una hora, ya estaba completamente dormido.
Se comentó que no hubo forma de despertarlo y que roncaba sin cesar. Estas descripciones refuerzan la preocupación de los aficionados ante el estado físico y mental del futbolista, especialmente en un momento en el que está lesionado y lejos de la competencia.
Las imágenes no tardaron en viralizarse en redes sociales y generaron debate entre seguidores y medios, que apuntan a un posible patrón de salidas nocturnas junto con un proceso de recuperación que exige mayor atención.
Aunque Grealish y el Everton no se han pronunciado públicamente, el episodio se suma a un historial de notoriedad por su vida nocturna, que ha sido objeto de escrutinio en otras ocasiones.
Para entender el contexto, hay que mirar no solo lo que ocurre en un bar, sino también la trayectoria del jugador. Grealish llegó al Manchester City en 2021, cuando el club inglés desembolsó una cifra récord de 100 millones de libras para su fichaje, la más alta en la historia de un futbolista inglés.
A pesar de la inversión, su rendimiento ha sido irregular y ha estado bajo la lupa por momentos. Esta dinámica, sumada a su vida nocturna, contribuyó a que terminara siendo cedido al Everton en agosto de 2025, en una temporada en la que el conjunto de Liverpool buscaba consolidarse en la parte media de la tabla.
Antes de la lesión, Grealish había disputado 22 partidos en esa campaña, con dos goles y seis asistencias a su nombre. Su status actual, con la lesión y la falta de minutos en el primer equipo, ha provocado que la atención mediática recaiga no solo sobre su capacidad física para volver a rendir, sino también sobre su manejo de la imagen pública.
En el plano deportivo, la situación no facilita un regreso inmediato a la alta exigencia de la Premier League ni a las convocatorias internacionales con Inglaterra, al menos a corto plazo.
Este episodio, leído en clave de noticias deportivas, se inscribe en un debate más amplio sobre el equilibrio entre la vida social de las figuras del fútbol y las responsabilidades que implica liderar a un club de élite.
Tanto Grealish como su entorno privado se mantienen en silencio por ahora, y el interés de la prensa continúa mirando hacia su evolución física y su capacidad para retomar el nivel competitivo que se espera de un fichaje tan costoso y mediáticamente visible.
En definitiva, las imágenes de un Grealish seemingly indispuesto en un bar de Manchester llegan en un momento sensible: la carrera de un jugador con un historial de altibajos, cuyo futuro inmediato pasa por recuperar la forma, gestionar su imagen y demostrar que puede volver a estar al máximo nivel, más allá de las distracciones que puedan rodearlo fuera del terreno de juego.