Relato detallado y cercano del viaje de Yoane Wissa, desde su mensaje a la federación congoleña en 2013 hasta su cabezazo que dio al Congo su primer punto mundialista.
Yoane Wissa sorprendió al mundo este miércoles en Houston: el delantero congoleño de origen francés igualó ante Portugal y, con ese cabezazo en el cierre de la primera mitad, firmó el primer gol de la República Democrática del Congo en una Copa del Mundo.
Pero la historia de Wissa nace de una anécdota increíble: en 2013, cuando apenas tenía 16 años y aún no había debutado, ya había golpeado la puerta de su selección con un gesto poco habitual.\n\nEn aquel entonces, Wissa entrenaba en las inferiores del Châteauroux, un club modesto del centro de Francia. Sin embargo, su idea era clara: quería vestir la camiseta de la selección de la RDC, el país de su familia. No conocía otra vía, así que abrió Facebook y envió un mensaje a la federación congoleña, presentándose, diciendo dónde jugaba y ofreciéndose para integrarse al equipo.
No hubo respuesta. El mensaje quedó allí, y él, nacido y criado en Francia, siguió su camino.\n\nSe convirtió en profesional en 2015 en Châteauroux y luego pasó por Angers, Laval y Ajaccio. El punto de inflexión llegó en 2017, cuando fichó por Lorient. En el club breton, se consolidó como delantero de área: 128 partidos, 37 goles y 16 asistencias.\n\nEn 2021, con Lorient encaminando una venta al Brentford por unos 10 millones de euros, la carrera de Wissa estuvo a punto de doblarse: una mujer apareció en su casa, afirmando ser seguidora; horas después irrumpió en la vivienda y le arrojó un líquido corrosivo en la cara.
Intentó secuestrar a la hija recién nacida de Wissa; él logró impedirlo. Fue operado de urgencia y, pese a la gravedad, salvó la visión. Brentford no puso trabas; cuatro temporadas sólidas en la Premier League dispararon su cotización, y en septiembre de 2025 Newcastle pagó 55 millones por su ficha, una de las ventas más grandes en la historia de las Bees.\n\nParalelamente, la federación congoleña, que en 2020 lo convocó por primera vez, terminó dándole la oportunidad de representar a una selección ansiosa de volver a un Mundial tras casi medio siglo.
Congo, conocida como Leopardos, no participaba en una Copa del Mundo desde 1974 -cuando competía bajo el nombre de Zaire y, salvo un par de chispazos, no pudo convertir un solo gol.\n\nEn este Mundial, Congo dio la sorpresa: el cabezazo de Wissa en la primera mitad obligó a Portugal a seguir de cerca a un rival que, hasta entonces, parecía inferior sobre el papel.
El gol empató el partido y dejó al Congo con un punto histórico que alimenta la ilusión de eliminar a Colombia y Uzbekistán en las próximas jornadas y soñar con pasar a los octavos de final.\n\nMás allá del marcador, la historia de Wissa es la que puede inspirar a miles de jóvenes: aquel adolescente que envió un mensaje a una federación, que nadie respondió, hoy le grita al mundo que Congo está de pie.
Un relato que mezcla incertidumbre, resiliencia y la certeza de que, a veces, las puertas se abren cuando menos se espera.