Omar Marmoush abrió el marcador a los 6 minutos y Newcastle United tomó ventaja en el Etihad, complicando el pase del Manchester City a la final, que se definirá frente al Arsenal en Wembley.

Una noche que se esperaba equilibrada terminó arrancando con un golpe temprano para el Manchester City en su propio estadio. En el Etihad, el choque de vuelta de las semifinales ante Newcastle United se inclinó hacia la visita en los primeros minutos, apenas 6 minutos después del silbatazo inicial, cuando Omar Marmoush irrumpió en el área tras una pared con Tijjani Reijnders.

El despeje distraído de Dan Burn terminó desviándose y entrando por la espalda de un James Trafford que ya había mostrado concentración y reflejos, dejando el marcador 0-1.

Ese tanto llegó a acelerar el guion de la eliminatoria, pues la suma de esa diana con el triunfo convincente de la ida dejó a Newcastle con una ventaja que pareció suficiente para afrontar la segunda mitad con una cierta calma.

En lo que se desarrollaba como una noche de definición temprana, el City tuvo que remar contra una presión organizada de los visitantes y, pese a que intentó imponer su dominio y su habitual control del partido, le faltó contundencia para neutralizar a Marmoush, un jugador que en esta temporada ya había mostrado destellos de peligro y que, con ese cabezazo oportunista, sumó su tercer y cuarto tanto en apenas 20 partidos disputados.

Aquel 2-0 de la víspera, que se refuerza con este nuevo gol ante un conjunto que defendía con orden, dejó a los de Pep Guardiola con un desafío mayor para la segunda mitad.

La acción siguiente volvió a estar asociada a Reijnders: apenas dos minutos después, el neerlandés recibió un rebote tras un intento de despeje de un defensa y definió de frente al arco para ampliar la ventaja.

La secuencia dejó en evidencia la eficiencia de Newcastle en las transiciones y el peso de los contraataques de la visita, que encontró en Semenyo una vía para mover la pelota en el área durante esa fase de la noche.

Con el curso ya marcado, el segundo tiempo mostró al City buscando respuestas distintas a la presión rival. Pep Guardiola decidió hacer cambios para intentar cambiar el rostro del equipo y buscar claridad en el último tercio. Anthony Elanga ingresó para aportar velocidad y quebrar líneas en la banda, y su presencia se notó enseguida: apenas 45 minutos disputados le bastaron para destacar como el más activo de su equipo y para generar una llegada que, con algo más de precisión, habría supuesto el descuento.

Descontó a los 17 minutos de la segunda mitad, gracias a una acción individual por la derecha y una definición junto a un palo que dejó sin reacción a quien defendía.

Hacia la recta final, la posibilidad de un doblete pasó cerca, pero el pase de Harvey Barnes que podría haberlo dejado de cara al gol llegó algo retrasado y terminó generando un remate incómodo para el delantero.

En ese tramo, Haaland tuvo dos mano a mano con Aaron Ramsdale, pero el guardameta rival se mostró firme en las dos ocasiones y negó el gol al delantero noruego.

Con estas situaciones, la noche parecía acercar la historia a su cierre; el City no logró darle la vuelta al marcador y la tensión se instaló entre los aficionados que seguían el choque desde las gradas.

Al concluir el encuentro, el Manchester City se encontró en una posición difícil para revertir su meta en la serie, y la historia de la Copa de la Liga recién tendrá su cierre en la gran final, donde se aguardaba que el City se midiera con el Arsenal en Wembley.

De cara a la semana venidera, el calendario no daba respiro: el propio City afrontaría una seguidilla de tres encuentros importantes, y el primero de ellos estaba marcado para el domingo ante el Liverpool en Anfield, una prueba que podría definir las lecturas de este tramo de temporada.

Mientras tanto, Newcastle celebraba el resultado y se acercaba a lo que habría de ser una finales contemporánea; un empate o victoria en la eliminatoria, y la visita habría forjado una narrativa distinta para el cierre de este curso.