Reseña detallada de la victoria de Estados Unidos frente a Australia en Seattle, con un calambre del árbitro Felix Zwayer y varias decisiones que condicionaron el partido del Grupo D.

Seattle vivió un episodio curioso y, a la vez, decisivo durante la segunda jornada del Grupo D del Mundial 2026: Estados Unidos derrotó 2-0 a Australia en un estadio Lumen Field que vibra con el equipo de casa.

En medio de la emoción, apareció una imagen poco habitual para este deporte: el árbitro alemán Felix Zwayer, de 45 años, quedó tendido en el césped tras sufrir un calambre en la parte posterior de la pierna izquierda.

La jugada ocurrió en una de las despedidas de esa fase de grupo: el australiano Nestory Irankunda intentó acelerar por la banda izquierda y recibió un tacleo de Chris Richards.

Zwayer, que había mostrado una amarilla al defensa estadounidense, cayó al piso y requirió ayuda para estirarse. A la escena se acercó, muy rápido, el mediocampista Aiden O'Neill para ayudarle a elongar. Después de unos minutos de aprietos, el árbitro se reincorporó y continuó dirigiendo los minutos finales del encuentro, que pintaba como crucial para un equipo de Estados Unidos que buscaba confirmar su pase a octavos.

En escena también entró Katia García, la cuarta árbitra mexicana, que apareció como por arte de magia para acercarle a Zwayer una bebida que le permitió recuperarse.

Un detalle que no pasó desapercibido y que añadió un curioso capítulo a un partido con mucho en juego.

Las polémicas de la tarde en Seattle no tardaron en aparecer. En los primeros compases, Zwayer quiso anular el gol de Alex Freeman por supuesto fuera de juego, una decisión que parecía clara para algunos, pero que el VAR, liderado por el alemán Bastian Dankert, acabó corregiendo.

Freeman, con la revisión, estaba habilitado y el tanto quedó validado para la alegría local. Esta corrección fue clave, porque el marcador de ese momento podría haber cambiado el ritmo del partido.

Antes de ese gol validado, la dupla técnica de Estados Unidos, dirigida por Mauricio Pochettino, había pedido la expulsión de Alessandro Circati tras un planchazo sobre Malik Tillman.

Zwayer, en apariencia, entendió que la acción fue involuntaria y no merecía roja, una resolución que recordó casos parecidos del fútbol internacional, donde la interpretación del árbitro puede marcar diferencias importantes.

A partir del 2-0, llegaron nuevos focos de discusión. Con el encuentro ya encarrilado, los australianos reclamaron un posible penal por una mano de Sebastian Berhalter al disputar un balón con Irankunda, momento en el que el árbitro dejó seguir y la jugada continuó.

No hubo revisión en el monitor y, pese a las protestas, el criterio mantuvo el curso del partido. En el tramo final, hubo otra jugada disputada en el área de Estados Unidos, con reclama de pisotón de Tyler Adams sobre Connor Metcalfe; allí, el VAR no activó la revisión para pedir un penalty.

Con todo, el partido terminó 2-0 a favor de Estados Unidos, con Freeman sumando el segundo gol tras la revisión y dejando al equipo de Pochettino con seis puntos en este inicio de Mundial.

Es un resultado que refuerza la posición de Estados Unidos en el Grupo D y que añade una dosis de suspense al rendimiento de Zwayer, que no dejó de estar bajo la lupa por el episodio del calambre y por las decisiones entre el pitido inicial y el final del juego.

Históricamente, este Mundial 2026 está marcando una etapa de crecimiento para Estados Unidos, que ya había goleado 4-1 a Paraguay y que sueña con avanzar lejos en la competición.

En Seattle, además, se vivió la particularidad de ver a un árbitro de alto nivel internacional lidiar con una molestia física y, al mismo tiempo, con una cascada de decisiones que alimentan el debate sobre el VAR y su impacto en el juego.

Un partido que, más allá del resultado, quedará en la memoria por esa jugada de Zwayer y por las múltiples decisiones que pudieron haber cambiado el guion de la noche.