La nueva temporada del Brasileirão ya está en marcha, con fichajes destacados y una notable fuga de talentos argentinos hacia la liga más poderosa de Sudamérica, además de un puñado de técnicos de alto perfil.
Con el Mundial programado en Canadá, México y Estados Unidos, la temporada 2026 del Brasileirão arrancó más temprano de lo habitual y dejó una apertura de lujo: refuerzos estelares como Lucas Paquetá, procedente de Flamengo, con una valoración cercana a los 46 millones de euros (la cifra exacta reportada fue de 50,2 millones de dólares, convirtiéndose en unos 46,2 millones de euros aproximadamente al cambio actual).
También llegó Gerson para Cruzeiro, y la nómina de argentinos sigue siendo una constante que refuerza al torneo más poderoso de la región. En total, Argentina sigue siendo el país que más aporta jugadores extranjeros a la liga, con un grupo de 41 futbolistas distribuidos en 18 de los 20 clubes, quedando solo Coritiba y Chapecoense fuera de esa cuenta.
La presencia de nacionales en el Brasileirão no es nueva, pero sí se ha convertido en una tendencia sostenida a lo largo de los años. Entre los argentinos con trayectoria de renombre en Brasil se encuentra Walter Kannemann, defensa de Gremio, que se mantiene en el club tras casi una década; Germán Cano, delantero de Fluminense, que continúa dando pasos en lo que sería su séptima temporada en el país; y otros nombres que buscan consolidar su fichaje en una liga que les ha abierto las puertas con eficacia.
En el inicio de este ciclo, Román Gómez firmó con Bahía y el mediocampista Rodrigo Villagra fue cedido por un año desde CSKA de Moscú al Inter de Porto Alegre.
Por otro lado, el Remo de Belém sumó a tres argentinos que debutan en Brasil: Braian Cufré, Leonel Picco y Rafael Monti.
A la expectativa de que se sumen más jugadores en las próximas horas, los clubes también ya anunciaron movimientos de alto impacto. Gremio, por ejemplo, cerró la llegada de Juan Nardoni por 10 millones de dólares (aproximadamente 9,2 millones de euros) y acordó la compra del 50% de la ficha de Leonel Pérez, de Huracán, por 2,5 millones de dólares (alrededor de 2,3 millones de euros).
Independiente, por su parte, transferirá a Diego Tarzia a Vitória, en una operación que se gestiona con una participación inicial del 5% del pase y la posibilidad de una compra mayor en el futuro.
Entre los argentinos que integrarán este colectivo histórico dentro del Brasileirão, destacan nombres que van desde el arco hasta la delantera, pasando por el mediocampo y la defensa.
Agustín Rossi, figura clave de Flamengo, y otros como Agustín Giay, José Manuel López, Lucas Villalba, Lucas Romero y Luciano Acosta, entre muchos más, forman parte de una lista extensa que subraya la relevancia de este flujo.
En la línea de entrenadores, Sampaoli (Atlético Mineiro), Hernán Crespo (São Paulo), Juan Pablo Vojvoda (Santos) y Luis Zubeldía (Fluminense) continúan a cargo de equipos importantes, mientras Martín Anselmi asume la dirección de Botafogo para su primer desafío en Brasil tras su paso por otros equipos de Sudamérica y México.
Históricamente, Brasil fue un mercado casi marginal para argentinos a comienzos de siglo; en 2001 traficaron apenas tres jugadores al país. Sin embargo, hacia 2025 esa cifra se multiplicó de forma exponencial, desatando una corriente que llevó a Argentina a convertirse en el mayor proveedor de futbolistas para las ligas más fuertes de la región y, de paso, a situar al Brasileirão como un destino prioritario para la élite del fútbol argentino.
En esa lógica, siete jugadores regresaron al país tras sus experiencias en Brasil durante la ventana de verano, como Fausto Vera (de Mineiro a River), Aníbal Moreno (de Palmeiras a River) o Emiliano Rigoni (de São Paulo a Belgrano), entre otros.
También hay jugadores que renovaron su salida hacia otros teatros del continente, como Pablo Vegetti ( Vasco da Gama → Cerro Porteño, Paraguay), Juan Ignacio Dinenno (São Paulo → Deportivo Cali) y Juan Martín Lucero (Fortaleza → Universidad de Chile).
La panorámica de este Brasileirão 2026 demuestra que la migración de futbolistas argentinos hacia Brasil no sólo ha dejado huella en el presente, sino que se ha convertido en un vector de intercambio cultural y profesional que alimenta la competitividad de la liga.
Con una suma de refuerzos de primer nivel, el Brasileirão se prepara para un año en el que la mezcla de talentos nacionales y del continente promete encender un campeonato con un carácter cada vez más internacional, y con un compromiso claro de seguir abriendo puertas a lo largo de toda Sudamérica.