Brasil vence con autoridad a Haití (3-0) en Filadelfia y toma ventaja en el Grupo C del Mundial. Cunha firma dos tantos y Vinícius Júnior completa la cuenta; Raphinha sufre una lesión y Kings en la derrota no hay descanso. Un choque que refuerza la confianza de una Selecao que quiere dejar claro su estatus, aunque el recuerdo de antaño siga pesando en el palco y en la grada.
Con Ronaldo Nazário, Ronaldinho y Kaká en uno de los palcos del Lincoln Financial Field de Filadelfia, Brasil salió a dejar claro que está para grandes cosas, incluso si ya no dispone de la misma constelación estelar que hace veinte años.
Haití, la cenicienta del Grupo C, sabía que el asedio sería intenso y que la tarea debía hacerse con paciencia. Y así fue: la Canarinha selló un 3-0 que no dejó lugar a dudas, con dos tantos de Matheus Cunha y uno de Vinícius Júnior. En el ambiente, además, el estadio respondió a la ocasión: amarillo y verde dominaban las gradas, y la afición celebró una victoria imprescindible para encarar la segunda jornada con la sensación de que la clasificación no se les escapa.
El inicio mostró al equipo brasileño tomando la iniciativa desde el pitido inicial, buscando imponer su juego en campo rival y evitar sorpresas ante un Haití que, sin nada que perder, salió a gestionar el partido sin complicaciones en defensa.
Aun así, la primera gran acción terminó en gol anulado por fuera de juego a Raphinha, que se había infiltrado en la última línea caribeña tras un pase filtrado de Bruno Guimarães.
Fue la única jugada de verdadero peligro de Haití durante los primeros minutos, y dejó claro que Brasil estaba decidido a romper la paridad con velocidad y precisión.
La apertura del marcador llegó a los 23 minutos. Vinícius Júnior tomó la iniciativa por la banda izquierda, remató ante la salida del portero Johny Placide y el rebote cayó a Cunha, que no perdonó y empujó el 1-0 al fondo de la red.
Cunha, que ya había sido titular en el duelo anterior frente a Marruecos, se afianzó como referente del ataque y, poco después, consiguió su segundo tanto al regresar a la acción tras la pausa por hidratación.
Todo comenzó con un intento de Vinícius que terminó en despeje dubitativo de Delcroix: Cunha recogió el balón, ejecutó un disparo preciso y convirtió el 2-0, ante un Haití que quedaba cada vez más al margen del juego.
Antes del descanso, Vinícius Júnior fue el protagonista de un tercer gol que cerró la cuenta. En una acción de carrera y control, cruzó ante la salida de Placide para colocar el 3-0 de forma contundente y poner la firma de la estrella de la noche.
Con el 3-0, Brasil dio un golpe casi definitivo al partido, y el técnico Carlo Ancelotti empezó a pensar en cómo gestionar minutos para el plantel en la siguiente prueba: el duelo contra Escocia, previsto para Miami, y la necesidad de preservar a jugadores clave como Neymar para las fases decisivas.
También surgió la incertidumbre por la dolencia de Raphinha, que a los 40 minutos se retiró con un dolor en los isquiotibiales de la pierna derecha.
A falta de un parte médico oficial, la suspensión de ese encuentro dejó a la plantilla en la cuerda floja respecto a su estado para la próxima cita.
El duelo dejó otros datos que conviene recordar. Brasil exhibió un rendimiento sólido en medio de un ambiente de gran expectativa: Ancelotti probó alternativas en ataque y mantuvo la disciplina táctica, mientras Haití trataba de competir con tenacidad.
Aun así, el marcador final no dejó lugar a duda de que la pentacampeona disfruta de una estructura que, pese a la ausencia de una constelación de Balones de Oro como la de Corea-Japón 2002, sigue infligiendo ritmo y velocidad a sus rivales.
Desde el punto de vista histórico, Brasil llega a esta fase con la obligación de conectar su historia de éxitos (cinco Copas del Mundo) con su presente.
La generación de 2002, con Rivaldo, Cafú y Roberto Carlos, dejó huella imborrable; hoy, el equipo intenta reconciliar esa herencia con un fútbol más práctico y versátil, capaz de ganar de distintas maneras.
En Filadelfia, esa idea quedó manifiesta: dominio del juego, precisión en las áreas y una actitud ganadora que, si se mantiene, podría ser clave para afrontar el tramo decisivo del torneo.
Próximos partidos del Grupo C: Brasil-Escocia en Miami y Marruecos-Haití en Atlanta, ambos a las 19:00 (hora local) y con la mirada puesta en consolidar el pase, medir reacciones ante las ausencias de última hora y, por qué no, esperar que Neymar recupere minutos para aportar su experiencia en un momento clave.
Mientras, la preocupación por Raphinha persiste, y el equipo buscará soluciones para mantener la confianza intacta cuando llegue la hora de afrontar rivales más exigentes en la fase de grupos.