El entrenador rosarino asume la responsabilidad total de la eliminación de Uruguay en la fase de grupos tras caer 1-0 ante España. En una conferencia, describe un balance que no refleja el esfuerzo, explica los cambios realizados y deja abierta la discusión sobre su legado.

En Guadalajara, Marcelo Bielsa se despidió de Uruguay del Mundial 2026 tras la derrota 1-0 ante España que dejó a la Celeste fuera de la fase de grupos.

El encuentro dejó en evidencia que, pese a algunos momentos de intensidad, el rendimiento del equipo no alcanzó para superar a un rival que jugó con oficio.

Bielsa asume la responsabilidad por completo y, en una conferencia de prensa cargada de autocrítica, aseguró que el grupo mereció una suerte distinta.

"De siete puntos que merecimos ganar, obtuvimos dos", resumió, reconociendo que la falta de eficacia y los errores defensivos terminaron condenando al equipo.

También respondió a las preguntas de los periodistas con cierta incomodidad: "Las preguntas no buscan respuestas, sino volcar sobre mí, que soy el responsable, toda la decepción que esto genera".

Y añadió: "Esa decepción que ustedes, periodistas pero también hinchas del fútbol, quieren volcar sobre el responsable, que soy yo".

El momento más duro llegó cuando se refirió al legado que deja tras tres años al frente de la Celeste. Fue categórico: "Lo que yo le dejo al fútbol uruguayo es nada, porque cualquier tipo de aporte que le puede hacer un entrenador a un lugar donde trabajó tres años nunca existe si no tiene resultados.

El cuarto puesto en la Eliminatoria no sirvió de nada, igual que la posición en la Copa América. Después de lo de hoy, lo que deja mi paso es nada".

Sobre las variantes realizadas durante el encuentro, explicó que Muslera pidió el cambio al entretiempo: "me pidió que lo sustituyera al medio tiempo" y justificó la salida de Federico Valverde por una decisión táctica.

"Consideré que Federico Viñas le iba a dar una potencia ofensiva y prioricé lo que me daba el jugador que entraba por el que salía", señaló.

Más allá de la eliminación, Bielsa defendió la entrega de sus futbolistas. "La actitud no merece ser reprobada. El aspecto físico, menos aún." También subrayó que el desarrollo táctico del partido no fue decisivo; para mantener parejo el choque, el equipo tuvo que esforzarse a fondo y recuperar la pelota en campo rival.

Admitió que enfrentar a una selección como España es un reto valioso, aunque exigente.

De cara al futuro, el entrenador dejó entrever que su ciclo ha sido un aprendizaje para la selección uruguaya, con la convicción de que los fallos son parte del proceso hacia la reconstrucción necesaria para las próximas eliminatorias.

Uruguay deberá evaluar plantel, sistemas y programa para volver a competir a nivel mundial.

Para los lectores en España, este episodio añade una nueva página a la trayectoria de Bielsa, un técnico que genera debate por su método exigente y su obsesión por el detalle.

Sus tres años al frente de la Celeste quedarán en la memoria como un periodo de entrega total y autocrítica sin concesiones, una combinación que, en el mundo del fútbol, suele abrir más preguntas que respuestas.