Uruguay llega a la última jornada del grupo H con 2 puntos tras el empate ante Cabo Verde y enfrenta a España, en un choque decisivo para evitar la eliminación. Bielsa admite errores y apuesta por la presión para soñar con avanzar.
Marcelo Bielsa escribe una página de tensión en un Mundial que parece repetirse tras 24 años. En EE. UU., México y Canadá 2026, el Loco se encuentra ante un escenario límite: Uruguay, tras un 2-2 ante Cabo Verde, suma apenas dos puntos en el Grupo H y cerrará la fase de grupos frente a España.
Es la tercera vez que el entrenador argentino sitúa a su equipo en una última jornada decisiva, y esta vez la incógnita es si la Celeste logrará avanzar o quedará fuera antes de tiempo.
El propio Bielsa, de 70 años, dejó claro un detalle que suele marcar la diferencia: cuando el equipo cedió protagonismo, las diferencias entre rivales se acortaron.
En su análisis, la clave estuvo en no perder la presión sobre el adversario en momentos cruciales y en sostener la intensidad para forzar errores. Señaló que lo determinante para el resultado fue ceder protagonismo en un momento en el que lo conveniente habría sido mantener la presión. Sabe que si no se sostiene el pulso, el fútbol te lo cobra rápido. Ahora, mirando hacia la última fecha, dejó claro que hay que ganar sí o sí para seguir soñando.
El rival no podría ser más exigente: España. Y es una historia que Bielsa ya conoce, porque en Sudáfrica 2010, cuando dirigía a Chile, se enfrentó a los mismos fantasmas: un equipo europeo que llegaba con el objetivo claro de ganar y pasar.
España venció 2-1 y, pese al tropiezo, terminó clasificando y avanzando hasta ser campeón del mundo. Chile, por su parte, también logró avanzar a octavos antes de caer ante Brasil. Esa experiencia le da a Bielsa un marco de referencia: la presión de un grupo duro y la necesidad de cerrar la fase con el impulso intacto para afrontar la siguiente eliminatoria.
Hoy, para Uruguay, la situación es distinta a 2002 pero el guion se parece en la cuestión de la presión. En 2002, con Argentina, Bielsa llegó a la última jornada en una situación que terminó con la eliminación pese a haber mostrado destellos de buen juego.
En este Mundial, el contexto es diferente: si los charrúas ganan, avanzan sin complicaciones; si empatan, dependería de otros resultados para saber si clasifican; y si pierden, lo más probable es que digan adiós prematuramente.
A la hora de las cuentas, no hay margen: cada fallo podría costar caro. ¿Explotará la garra charrúa o se impondrá la prudencia de un equipo que sabe jugar con la necesidad? Solo el tiempo dirá, pero lo que es seguro es que Bielsa y Uruguay se juegan una prueba de fuego que puede definir su destino en el Mundial.