La Selección Argentina Sub-17 empató 1-1 con Bolivia en la última jornada del Sudamericano disputado bajo la lluvia en Paraguay, asegurando su pase al Mundial de la categoría. Facundo Salinas abrió el marcador y Nabil Nacif igualó cerca del final; el equipo de Placente llega a Doha/MediO Oriente para la cita mundialista junto a los mejores del continente.

La ilusión de la Selección Argentina Sub-17 por levantar otra estrella a nivel mundial sigue intacta, y este domingo, en Paraguay, la esperanza dio un paso más firme gracias a un empate que sirve como boleto a la Copa del Mundo de la categoría.

El encuentro frente a Bolivia, correspondiente a la última jornada del Sudamericano, se disputó bajo un diluvio que hizo el partido aún más intenso y cambiante, pero lo esencial quedó claro: Argentina había hecho ya lo más duro y solo debía asegurar el puesto para el Mundial.

La cuenta empezó con una buena noticia para los aficionados: Facundo Salinas, delantero de Vélez, abrió el marcador al aprovechar el rebote tras una acción colectiva y puso el 1-0 para Argentina.

Salinas es una de las piezas más destacadas de la generación: en 2026 ya acumula cinco dianas con la Sub-17, un dato que marca la confianza que tiene Diego Placente en su ofensiva y su capacidad para decidir partidos.

El gol llegó en los primeros minutos, y lo que siguió fue un trámite distinto: Bolivia encontró el camino para equilibrar con un reposicionamiento defensivo y contragolpes que obligaron a la defensa argentina a mantener la concentración hasta el final.

Con el transcurso del partido, el elenco boliviano encontró el premio del esfuerzo: a cinco minutos del cierre, Nabil Nacif aprovechó un balón detenido para marcar el empate definitivo.

Fue un desenlace que, si bien dejó sin victoria a Argentina, no empañó el objetivo mayor: clasificar al Mundial del fútbol juvenil. El empate dejó a la Albiceleste en la segunda posición del grupo, una colocación que, según las reglas del Sudamericano, garantiza el cupo mundialista junto a los ganadores de cruces entre terceros y cuartos de cada zona y el vencedor de los encuentros entre perdedores.

Antes de este desenlace, el camino de Argentina había mostrado solidez: dos victorias arrancaron el torneo (4-1 frente a Perú y 3-2 contra Venezuela), y luego llegó una derrota ante Brasil, un clásico que siempre suma lecciones para un equipo en pleno proceso de crecimiento.

En conjunto, el rendimiento de Argentina le dio el pasaporte a Doha/Medio Oriente para finales de año, en sintonía con la lógica de un campeonato que reparte plazas entre los mejores del continente y deja abiertas las expectativas para el Mundial Sub-17.

Para nadie es secreto que el Mundial Sub-17 de Qatar, o la versión del año siguiente que se dispute en Medio Oriente, ha sido un marco importante para los juveniles argentinos: la generación que lidera Placente ya mostró destellos de calidad, y este paso hacia la cita mundialista se interpreta como una continuidad de un proyecto a mediano plazo para nutrir al primer equipo con jugadores con experiencia internacional.

En el historial reciente de Argentina en torneos juveniles, la Sub-17 ha estado entre los clubes que aprovechan estas ventanas para exponer talentos en escenarios de alto nivel y para medir la capacidad de un grupo de jóvenes que buscan consolidarse y dar el salto definitivo.

En 2025, la Copa del Mundo Sub-17 se disputó en Doha y, si bien Argentina logró liderar su grupo, cayó ante México en la tanda de penales, con Portugal levantando el título.

Este recordatorio de altibajos no opaca la actual noticia: el equipo Sub-17 llega a la próxima cita mundialista con ritmo de competencia y un plantel que promete seguir creciendo.

Con este empuje, Argentina apunta a continuar su recorrido en el Mundial Sub-17 con la ambición de afianzar su estilo y explotar el talento de sus jóvenes valores.

Salinas, por su parte, continúa marcando diferencias y Ratificando su importancia dentro del equipo, mientras que jugadores como Nacif demuestran que la paridad es una de las consignas del juego colectivo de Placente para este grupo.

En definitiva, se vence la presión, se consuma la clasificación y se abre un nuevo capítulo de una historia que, para los aficionados argentinos, ya huele a mundial y a proyección para el fútbol de arriba.