APREVIDE identificó a cinco hinchas de Racing tras una agresión en la platea del Cilindro, aplicó el derecho de admisión y prohibió el cotillón por tres fechas; además avisa reducción de aforo si Racing no cumple.

En la tarde del 22 de febrero, Racing recibió a Independiente Rivadavia y una pelea en la platea dejó a todos con la duda de cómo quedaría el estadio.

Walter Alagastino, ex referente del paravalanchas, presentó la denuncia por lesiones leves y amenazas ante la UFI 3 del Departamento Judicial Avellaneda Lanus, y desde ese momento las autoridades se pusieron manos a la obra para entender qué ocurrió y quiénes estuvieron involucrados.

APREVIDE, la agencia provincial de prevención de la violencia en el deporte, identificó a cinco personas que participaron en la agresión y decidió actuar de inmediato para evitar que vuelva a repetirse este tipo de hechos.\nSegún el comunicado oficial, se aplicó el derecho de admisión para esos cinco individuos y se prohíbe el uso de cotillón, instrumentos y banderas para el resto de los hinchas durante tres fechas.

La medida ya está vigente para los cinco implicados. Las restricciones de cotillón entrarían en vigencia a partir de la fecha 15 y serán válidas independientemente de si el partido se juega en local, neutral o visitante.\nLa autoridad de seguridad advirtió que si Racing no cumple con los recaudos preventivos, el Cilindro podría verse obligado a reducir su aforo entre un 25 y un 50 por ciento en los próximos encuentros.\nEn el plano deportivo, Racing figura sexto en la Zona B y, si logra sostenerse entre los ocho primeros, clasificará a los octavos de final. Aun así, existe la posibilidad de sortear parte de la sanción: antes de terminar el torneo se disputará la fecha 9, que estaba suspendida, y el equipo será local ante Huracán en ese tramo.\nEstos lineamientos forman parte de una política más amplia de seguridad en el fútbol argentino, que busca que las tribunas sean espacios de afición y no de violencia.

APREVIDE explicita que las medidas son de prevención y que su incumplimiento se traduce en sanciones que afectan a los clubes y a la parcialidad.\nHistóricamente, el Cilindro ha vivido choques en las tribunas y en ocasiones la seguridad pública se ha visto desbordada. Las autoridades señalan que controles más estrictos y una vigilancia más exigente pueden reducir la tensión y evitar episodios que empañan un deporte que, a la larga, debe sumar aficionados y no enfrentamientos.

Este episodio muestra que las decisiones de políticas de seguridad se toman con datos y con el objetivo de proteger a jugadores, directivos y al público, sin que ello signifique una reprensión permanente de la afición.