La UEFA confirma adjudicatarios preferentes para los derechos de televisión 2027-2031 en 19 territorios, consolidando un modelo híbrido entre streaming y emisión lineal que impacta especialmente a Sudamérica con Paramount+ y ESPN/Disney+ como protagonistas.

La UEFA dio un paso decisivo en su estrategia comercial a largo plazo al confirmar, para el ciclo 2027-2031, a los adjudicatarios preferentes de los derechos de televisión de sus competiciones de clubes en 19 territorios.

Detrás de esa decisión hay un cambio de lógica que va más allá de una simple licencia: se trata de adaptar el negocio a un mundo donde el streaming y la televisión tradicional conviven, se complementan y apuntalan entre sí, especialmente para Sudamérica, donde el peso de las plataformas digitales ha ganado terreno sin desplazar por completo a la oferta lineal.

La operación fue gestionada por UC3, la empresa conjunta creada por la UEFA y la Asociación de Clubes Europeos, y su objetivo es ampliar el alcance global de la Champions League, la Europa League y la Conference League.

La licitación dejó claro hacia dónde se dirige el negocio: un modelo híbrido que mezcla señales en abierto o de pago con plataformas de streaming, buscando maximizar audiencia y rentabilidad a la vez.

Para Argentina y el resto de Sudamérica, el esquema no introduce sorpresas radicales, pero sí refuerza la convivencia entre dos gigantes: por un lado, Paramount+ se hará con la mitad de los partidos de la Champions en cada jornada, incluida la final en coexclusiva y los resúmenes; por otro, ESPN, a través de sus señales y Disney+, se quedará con la otra mitad de los encuentros y además tendrá la totalidad de la Europa League y la Conference League.

En conjunto, la final de la Champions continuará fragmentada entre varios operadores para intentar maximizar la audiencia y el valor del contrato.

A nivel global, el mapa de derechos se ha vuelto más competitivo y complejo. Aparecen tanto actores tradicionales—DAZN, Sky, Canal+ y Warner Bros. Discovery—como plataformas digitales que ganan terreno en mercados clave. La fragmentación de paquetes también se acentúa, con partidos “premium”, resúmenes y finales negociados por separado para optimizar ingresos y alcance.

El caso de Brasil ilustra claramente esta lógica: la Champions quedó en manos de Warner Bros. Discovery, mientras que ESPN y Disney+ retuvieron las otras dos competiciones. En México se replica prácticamente el mismo esquema, con una distribución equilibrada entre streaming y televisión tradicional, lo que refuerza una idea clave: el negocio del fútbol europeo ya no depende exclusivamente de una única vía de acceso, sino de una oferta combinada que atrae a distintos tipos de público.

Detrás de todo ello hay una lectura evidente: el consumo ha cambiado y la UEFA, junto a UC3, quiere capitalizar tanto el alcance masivo de la televisión como la personalización y crecimiento continuo del streaming.

Los contratos, de cuatro años, ofrecen estabilidad en un mercado cada vez más competitivo, con la esperanza de conservar a la audiencia actual mientras se atrae a nuevos aficionados.

Para el aficionado argentino, la conclusión es clara: la Champions y el resto de torneos europeos seguirán disponibles, pero repartidos entre plataformas y emisiones lineales.

Habrá que aprender a moverse entre varias pantallas, gestionar suscripciones y adaptar hábitos de consumo para seguir el minuto a minuto del fútbol europeo, tal como se estila en la era de la conectividad global.

La transformación es definitiva y, en este mapa, Sudamérica figura como una región clave donde el streaming y la televisión se dan la mano para seguir viendo el fútbol de alto nivel sin saltarse ningún partido importante.