Tras caer 1-0 ante Huracán, la dirigencia del club se reunió con el plantel y el técnico para buscar soluciones y encauzar el equipo de cara al choque contra Unión en Santa Fe.

San Lorenzo volvió a experimentar un traspié en un clásico que siempre genera ruido en Boedo. El equipo cayó 1-0 ante Huracán en el Ducó, resultado que por sí solo no detalla la dificultad del partido: el rendimiento y la actitud mostrados en la segunda mitad aumentaron la preocupación entre la dirigencia y el cuerpo técnico.

A la mañana siguiente, el presidente provisorio Sergio Costantino fue a la práctica para conversar con el plantel y el entrenador Damián Ayude, con el objetivo de encauzar el ánimo y revisar vías para mejorar.

En la charla se habló de la necesidad de mantener la calma y de trabajar de forma sostenida para recuperar ritmo y confianza, tanto dentro como fuera del campo.

También se discutió la relación entre el cuerpo técnico y la plantilla, que es aún reciente en la gestión transitoria, y se buscó establecer un canal de comunicación más fluido.

En lo futbolístico, la diferencia de actitud entre ambos equipos fue un factor clave. Huracán, más activo y decidido, logró imponer el ritmo y terminó llevándose el triunfo, mientras que el azulgrana dejó dudas en momentos decisivos.

La visita de la dirigencia al día siguiente se percibió como una señal de que el club quiere dejar atrás las tensiones y centrarse en lo deportivo, con un estilo de dirección que prioriza la estabilidad y la claridad en las decisiones.

Según fuentes cercanas, la conversación transcurrió en un marco de cordialidad y sin roces, reforzando la idea de que la gestión transitoria pretende aportar tranquilidad al vestuario.

Históricamente, San Lorenzo ha vivido diversos altibajos en los clásicos contra Huracán y otros grandes. En el registro más reciente, la entidad azulgrana acumula una racha de resultados adversos: de los últimos 22 clásicos disputados, el equipo obtuvo una sola victoria.

Esa victoria llegó en un duelo frente a Racing, con un agónico 3-2 el 3 de marzo de 2025, en el Torneo Apertura. Este dato subraya el desafío que enfrenta el equipo para recuperar una mentalidad ganadora y sostener un rendimiento consistente ante rivales de alto calibre.

Con esa lectura, todos los sectores del club acordaron mirar hacia adelante y trabajar para cambiar la página lo antes posible. La próxima prueba será este viernes, cuando San Lorenzo visite a Unión en Santa Fe. Ese choque se presenta como una oportunidad para reencontrar el camino de las victorias y para fortalecer la expectativa de clasificación a playoffs dentro de la Zona A.

Más allá de resultados puntuales, el club sabe que la reconstrucción debe ser integral: que se consolide una identidad competitiva, que mejore la cohesión entre cuerpo técnico y jugadores y que se canalicen las mejoras en la gestión para traducirse en rendimiento.

En la esfera institucional, la esperanza es que el proceso de reorganización impulse una etapa de mayor estabilidad y de crecimiento sostenible, que permita a San Lorenzo volver a competir con regularidad por los puestos de arriba y volver a ilusionar a su afición.