A menos de 48 horas del choque entre Rosario Central e Independiente por los octavos de final, el club rosarino negó las acreditaciones a los medios partidarios del Rojo por motivos de seguridad, desatando una polémica que añade tensión a una víspera de playoffs caliente.

La cuenta regresiva para el inicio de los playoffs del Torneo Apertura quedó envuelta en una fuerte polémica a muy poco de que ruede la pelota en los octavos de final.

A menos de 48 horas del cruce entre Rosario Central e Independiente, el club rosarino decidió no acreditar a los medios que habitualmente cubren al Rojo y la noticia rápidamente encendió un debate que, más allá de este partido, golpea a todo el ecosistema de la prensa deportiva en Argentina.

El choque se disputará este domingo en el Gigante de Arroyito, uno de los escenarios más calientes del país y donde Central ha construido una localía que ha marcado la última década.

Pero lo que ha dominado las últimas horas no es lo que pasará dentro del campo, sino lo que sucede fuera: una comunicación oficial del club de Avellaneda llegó a las redacciones informando que Rosario Central “no puede garantizar la seguridad” para permitir la presencia de periodistas de Independiente en la cancha.

Según el mensaje difundido por la Secretaría de Comunicación y Prensa de Independiente, siete palabras bastaron para dejar claro el motivo: la seguridad.

En paralelo, desde el Rojo se señaló que, por norma de seguridad y operatividad, no pueden garantizar la integridad de los periodistas visitantes, lo que obligó a posponer la acreditación.

En tono práctico, Independiente ofreció una alternativa: abrir las cabinas del estadio Libertadores de América-Ricardo Bochini para que las radios y plataformas puedan cubrir el partido de forma remota.

También se anunció que, para justificar la apertura, se requería un mínimo de cuatro o cinco transmisiones confirmadas y el envío de un formulario para coordinar la utilización de las instalaciones.

La reacción no tardó en llegar. En las redes, las cuentas de Independiente y de medios afines destacaron la sorpresa y el malestar por una situación que se repite cada cierto tiempo en el fútbol argentino cuando los cruces generan mayor expectativa o riesgos.

En paralelo, Rosario Central no emitió un comunicado público que explique la medida con mayor detalle, pero la referencia a la imposibilidad de garantizar la seguridad dejó claro el tono de la discusión: la disputa no es solo de delanteros y defensas, sino de escenarios, operatividad y límites que la prensa debe sortear para cubrir a fondo el deporte.

La polémica llega en un contexto de creciente profesionalización de la cobertura de clubes y de un movimiento de los medios partidarios que, en los últimos años, han ganado protagonismo con programas que viajan a casi todos los estadios y que viven de las acreditaciones otorgadas por los clubes.

Este episodio genera preguntas sobre quién debe garantizar la seguridad, qué estándares deben aplicar las instituciones y cuánto peso tiene la seguridad como argumento para restringir el acceso de la prensa visitante.

En lo deportivo, el partido del domingo en Rosario se abre como un choque decisivo para el futuro inmediato de Independiente y para la confianza de Central en su estadio, que ha sido un feudo históricamente complicado para los visitantes.

Mientras tanto, los playoffs del Torneo Apertura continúan su curso, con movimientos que prometen emociones fuertes y con esta noticia como telón de fondo: la seguridad y la presencia de los medios siguen siendo tema central en una competencia que, más que nunca, vive de la interacción entre fútbol, clubes y opinión pública.

En resumen, el conflicto de acreditaciones no es un simple episodio administrativo; es una pieza más de un tablero complejo que involucra seguridad, operación, periodismo y la manera en que se cubre el fútbol en una era de alta visibilidad mediática.