La salida de la vicepresidente y del presidente de Central Córdoba desata una tormenta de política deportiva, problemas económicos y rendimiento deportivo en caída, con un entrenador bajo presión y una provincia que parece sostener al club.

La noticia cayó a última hora del martes, cuando el foco del fútbol estaba puesto en Boca en la Libertadores. Central Córdoba de Santiago del Estero comunicó las renuncias de su presidente, José Alfano, y del vicepresidente primero, Víctor Paz Trotta. Según consignó la institución, sus salidas obedecen a una decisión de índole personal. Y designó al vicepresidente segundo, Hernán Zanni, como titular interino.

Detrás de este cimbronazo hay una mezcla de factores: una gestión que ha generado críticas, un técnico que se aferró a su cargo y una realidad política que no se puede ignorar en una provincia donde el fútbol ha estado entrelazado con el poder.

En ese marco, destacan nombres pesados para la escena local: Gerardo Zamora, ex gobernador de la provincia, y Pablo Toviggino, tesorero de la AFA, que siempre aparecen vinculados a las tensiones que se viven en el club ferroviario.

En Santiago del Estero, el respaldo de la provincia ha sido, históricamente, un motor clave para Central Córdoba, y ahora esa relación parece estar en el ojo del huracán.

Alfano ya venía dando señales de desgaste desde años atrás; en 2023 se habló de su deseo de dar un paso al costado y, en 2024, la salida de José Hache de Marco, entonces tesorero, habría generado fricciones al interior.

Además, Alfano promovió la llegada de Favio Cabral, por la que se pagaron 100 mil dólares de comisión, una operación que generó controversia, especialmente porque el jugador llegó lesionado.

El ex contador, persona de confianza de Agustín Alfano, sobrino del presidente, figura entre los nombres señalados como parte de un entramado que ha alimentado las críticas a la gestión.

En lo deportivo, la temporada pinta con sombras. De 14 partidos disputados en 2026, el equipo solo logró 3 victorias, y todas en su estadio, el Madre de Ciudades. Apenas marcó 7 goles y recibió 18. Además, quedó eliminado de la Copa Argentina ante Gimnasia y Esgrima de Jujuy (2-2 y caída por penales). Por ahora, el club está fuera de los playoffs por 12 puntos y viene de perder las tres últimas fechas frente a Estudiantes, Newell’s y Riestra. La situación deportiva añade presión al ya tenso ambiente y el entrenador, Lucas Pusineri, se ha mostrado firme ante la posibilidad de un cambio de rumbo: “Si me quieren echar, pongan toda la plata”, declaró, y aclaró que seguirá al frente de los próximos tres encuentros (Platense, Lanús y Boca) antes de ver si se acelera una destitución.

Central Córdoba no puede prosperar sin el apoyo provincial. Entre 2020 y 2024, cuando Zamora ejercía como gobernador, se registraron más de 60 decretos de transferencia. Se calcula que el club recibió más de mil millones de pesos que se utilizaron para pagar sueldos de jugadores y otros costos operativos. Hoy, a pesar de que el deporte sigue siendo una política de Estado para el gobierno santiagueño, los aportes han sufrido recortes por ajustes económicos.

Todo este contexto ha dejado al club en una encrucijada donde la gestión, la economía y la escena deportiva confluyen de manera inestable.

Toviggino tuvo una influencia notable en Central Córdoba. Cuando Juan Pablo Beacon trabajaba a su lado, contaba con un poder que le permitía retirar cheques millonarios a favor del club. Según la Justicia, Beacon llegó a presentarse ante Centaurus S.A. para llevarse documentos por casi 200 millones de pesos. Con Beacon en la escena, en el último lustro llegaron al menos 35 jugadores. Entre las incorporaciones destacadas figuran Franco Alfonso, mediocampista proveniente de River Plate; Juan Pablo Zozaya, arquero llegado desde Estudiantes de La Plata; y Matías Godoy.

Antes ya se habían sumado Hugo Vera Oviedo, Cristhian Ocampos, Pablo Palacios, José Leguizamón, Milton Giménez, Iván Ramírez, Juan Patiño y José Florentín.

En este marco, Toviggino no fue presidente ni socio de Central Córdoba, pero su trayectoria en el fútbol, desde la Vicepresidencia del Comercio Central Unidos y su paso por la Liga Santiagueña de Fútbol, le permitió cimentar puentes con Zamora y, posteriormente, con otros actores de la AFA.

La historia reciente de Central Córdoba, así, no es sólo un recordatorio de un choque entre dirigentes. Es la crónica de una institución que, con un pasado de crecimiento potencial y momentos de gloria, vive ahora un cruce de caminos entre gobernanza, dinero público y rendimiento deportivo.

En el marco de esa crisis, la pregunta de fondo es si el club sabrá reconstruir alianzas, cautelar sus finanzas y recuperar una senda deportiva que lo permita competir al nivel de sus aspiraciones, sin perder de vista la influencia que, en la provincia, sigue marcando el pulso del fútbol local.