Tomás Aranda, Santiago Beltrán y Joaquín Freitas, jóvenes de Boca y River, debutan con la Selección Argentina durante la gira previa al Mundial, mostrando que la velocidad de la progresión no frena a la Cantera y que Scaloni apuesta por talentos de las dos grandes del fútbol argentino.
Deben estar viviendo un sueño enorme Tomás Aranda (19), Santiago Beltrán (21) y Joaquín Freitas (19), los chicos de Boca y de River que debutaron en la noche de este sábado con la Selección.
Si a alguno de los tres le hubiesen pintado este presente en enero de este año, como mínimo se habría reído. Y es que todo les está sucediendo a velocidad de la luz a los juveniles por los que apostó Lionel Scaloni en esta gira previa al inicio del Mundial.
Valer recordar que Beltrán y Aranda se metieron por la puerta de atrás en las pretemporadas de sus clubes, mientras que Freitas ni siquiera fue llevado a San Martín de los Andes por Marcelo Gallardo.
Sorpresas te da la vida, claro.
El cuerpo técnico que encabeza Scaloni está deslumbrado con Beltrán. Su físico, sus condiciones y su templanza son algunas de las virtudes que más valoran. El arquero, de 21 años, realizó la pretemporada de enero como cuarto guardameta del plantel, por detrás de los tres que suelen ocupar ese puesto en la etapa previa a cada temporada.
Pero la salida de un par de guardametas y las propias lesiones del plantel abrieron un hueco que Beltrán aprovechó a la perfección. Se consolidó en la dinámica del grupo y, cuando fue llamado, respondió con mucha madurez para la edad que tiene. Anoche ingresó a los 10 minutos del final y, en la primera acción en la que participó, dejó claro que está para competir en serio.
Algo parecido ocurrió con Aranda. Se sumó a la pretemporada de Claudio Úbeda como uno de los cuatro juveniles promovidos desde la Reserva, junto con Dylan Gorosito, Santiago Zampieri y Leonel Flores.
La sensación era que tendría poco rodaje ante la amplitud del plantel. Sin embargo, algunas lesiones y cambios en la planificación le abrieron una puerta inesperada y el chico fue ganando minutos poco a poco. Rápidamente se entendió con Leandro Paredes y ya no salió más del equipo: fue titular en los seis partidos de Boca en la Copa Libertadores. Y en los pocos minutos que estuvo en cancha con la Selección dejó su huella: estuvo cerca de un derechazo cruzado al segundo palo que hizo estremecer a la afición.
\n\n“Tiene potrero. Juega bien, quiere la pelota, entra con cabeza fría y está cómodo y se siente muy bien”, señalaron desde el cuerpo técnico. Scaloni llegó a elogiar no solo su presencia física, sino su capacidad para adaptarse rápido a un entorno de alta exigencia.\n
Lo de Freitas es todavía más impensado porque no entraba en los planes de Gallardo para la pretemporada. El Muñeco llevó a 33 futbolistas a la fase inicial y el atacante se quedó trabajando con la Reserva. Así empezó el año. El surgido en Acassuso debutó por Copa Argentina en febrero y se ganó un lugar a puro esfuerzo. Ya acumula 21 partidos y un gol con la camiseta de River. En Texas ingresó a los 41 minutos por el capitán Nicolás Otamendi, y, pese a la juventud, mostró seguridad para integrarse a un equipo que busca renovar integrantes de cara al futuro.\n
Nicolás Capaldo (28) completó la lista de debutantes. Ingresó por Giuliano Simeone y, si bien tuvo poca participación, ese dato quedará como anécdota de un día histórico para estos cuatro. Porque para los cuatro, especialmente los tres juveniles, más allá de los minutos jugados, la gira previa al Mundial les regaló algo que nadie les podrá quitar: el primer partido con la camiseta de la Selección argentina.\n
En conjunto, estas incorporaciones no son casualidad. Boca y River siguen siendo dos grandes viveros para la Albiceleste, y Scaloni ha dejado claro que en un ciclo tan cargado de competencia como el actual no se puede desperdiciar talento cuando surge.
Históricamente la selección ha ido alternando generaciones que aprovechan la cantera local y superan etapas decisivas, y este nuevo grupo promete convertirse en una pieza clave de la continuidad de un proyecto que no quiere perder el tren.
La gira por Estados Unidos, México y Canadá puede no haber terminado, pero ya dejó claro que hay fondo de armario para sostener un proyecto que mira más allá de cada Mundial y que, por primera vez en mucho tiempo, da la sensación de que la próxima camada está llamada a dejar huella duradera.