Un paro de jugadores impulsado por la AFA desató críticas y fracturas entre dirigentes, con un cónclave en Ezeiza y señales de eventual levantamiento. El episodio dejó al descubierto tensiones entre grandes y clubes del interior, y marcó la coyuntura previa a la continuidad de la Liga Profesional.
El parón que atravesó el fútbol argentino en la última semana se convirtió, para la AFA, en un búmeran cuyo efecto comenzó a sentirse con mayor intensidad en las tribunas y en las redes.
Lo que parecía una decisión de dirigentes para presionar por ciertos reclamos terminó erosionando la imagen de la propia conducción, ya que las críticas a Claudio Chiqui Tapia y al tesorero Pablo Toviggino se multiplicaron durante el fin de semana.
Los cuestionamientos no tardaron en extenderse a los presidentes de varios clubes de Primera División, especialmente aquellos señalados como promotores de la iniciativa surgida en la reunión del Comité Ejecutivo de la Liga Profesional, celebrada exactamente una semana antes.
En ese marco, circulan rumores sobre un nuevo encuentro de cara a definir el futuro del paro. Según informaciones recabadas por Clarín, existe la posibilidad de que la medida de protesta quede sin efecto. Se anticipa, además, un cónclave que reunirá a las partes este martes al mediodía en el predio Lionel Andrés Messi, en Ezeiza, con un asado incluido.
Este foco de negociación ha sido presentado por la prensa como la oportunidad para reencauzar el diálogo entre la AFA y los clubes, y podría desembocar en la reanudación de la actividad sin el formato de huelga que se impuso en la fecha 9.
En lo futbolístico, San Lorenzo e Instituto fueron los primeros en enfrentar la situación en la jornada anterior; más adelante, Newell's se sumó, llevando la consigna Basta de perseguirnos y exhibiendo el escudo de la casa madre del fútbol argentino.
Aunque la votación por la moción del paro habría sido, en principio, unánime entre los actores que participaron, no todos los clubes se pronunciaron de forma pública como exigía Tapia.
La grieta dejó al descubierto que varios grandes, entre ellos River y Racing, no emitieron comunicados oficiales, mientras que otros, como el Pincha, Tigre, Talleres de Córdoba, Vélez y Huracán, aparecieron con posturas dispares.
La respuesta de la gente que integra las instituciones fue determinante: hubo una caída de respaldo entre socios ante las comunicaciones en redes y la presión de la televisión, que veía afectada su grilla de programación.
A eso se sumó la cobertura de un escándalo que vincula al tesorero de la AFA con un supuesto caso de irregularidades y dinero presuntamente obtenido de forma no regular, contenido en un material audiovisual que circula entre redes.
Las informaciones periodísticas señalan que los montos descritos coincidirían con desvíos de fondos que son objeto de una investigación judicial. En este marco, la coyuntura tomó un matiz de formalidad institucional, ya que Tapia fue citado a declarar en dos audiencias, una a las 10:30 y otra a las 12, dentro de una causa que investiga, entre otros aspectos, el incumplimiento de aportes de seguridad social derivado de una denuncia de ARCA.
Por su parte, Toviggino logró posponer su testimonio ante el juez Diego Amarante; la cita quedó fijada para el 11 de marzo tras un cambio de abogado, ahora representado por Marcelo Rocheti, ex jefe de gabinete del ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires entre 2015 y 2018.
El interés también estuvo puesto en los equipos del interior del país, que se movieron con cautela ante la posibilidad de que se confirme la interrupción de la competencia.
Según la información recogida, varios directivos ajustaron sus pasajes para cubrir distintos destinos y otros se comprometieron a liberar a sus futbolistas para que puedan visitar a sus familias.
Talleres, que debe jugar en Santa Fe, decidió mantener la reserva del hotel para evitar filtraciones y complicaciones logísticas.
Si la huelga llega a disolverse, la fecha quedaría definida para comenzar el jueves siguiente, apenas después de la declaración de Tapia ante la Justicia.
A partir de ahí se decidiría el futuro de las categorías del Ascenso, que estuvieron paradas durante cuatro meses y medio debido a un calendario poco favorable.
¿Cómo quedaría programada la fecha 9 si la decisión es mantenerse fuera de acción? Se esperan encuentros como Gimnasia (M) – Defensa y Justicia a las 19:00 del jueves; Barracas Central – Banfield y Platense – Estudiantes (zona A y B) el viernes; Vélez – Newell’s, Unión – Talleres y Rosario Central – Tigre en la jornada de viernes y sábado; además, otros cruces como Aldosivi – Independiente Rivadavia, Estudiantes (RC) – Instituto, San Lorenzo – Independiente, Racing – Huracán y Belgrano – Sarmiento, entre otros, para culminar el domingo con más choques de alto impacto.
La ausencia de montos monetarios explícitos en la noticia original implica que no se realizaron conversiones a euros en este texto, y por lo tanto no hay cifras de transferencias o gastos a las que convertir.
En este sentido, el artículo se limita a describir hechos, fechas y posiciones de actores involucrados, sin entrar en valoraciones financieras que pudieran distorsionar la información.
Este episodio se inscribe, además, en un contexto histórico de tensiones entre la AFA y los clubes, que se ha repetido en distintas épocas de la gestión reciente, y que invita a mirar con atención los próximos pasos para la reanudación de la Liga Profesional y el eventual restablecimiento de la normalidad en las competiciones oficiales.
En síntesis, la actualidad apunta a un posible acuerdo o una retirada de la medida de huelga, con la Liga Profesional en stand-by y la necesidad de un marco de consenso que permita a los clubes y a la organización rectora retomar la actividad con garantías.
Resta saber si el encuentro en Ezeiza logrará superar las suspicacias y si la justicia, por su parte, logra esclarecer las circunstancias que rodean a las investigaciones en curso, para que el fútbol argentino vuelva a reconquistar la confianza de aficionados, jugadores y dirigentes por igual.