Después de vencer 2-1 a Boca, Eduardo Domínguez abordó la salida de Santiago Ascacíbar y la posible vuelta de Marcos Rojo, destacando la identidad del club y la necesidad de reconstruirse como equipo.

Estudiantes de La Plata se hizo con los tres puntos ante Boca Juniors con un 2-1 en la segunda fecha del torneo, y la rueda de prensa posterior al encuentro dejó en claro que el técnico Eduardo Domínguez enfrentaba preguntas que venían de días antes sobre dos temas sensibles: la salida de Santiago Ascacíbar al Xeneize y la posibilidad de un regreso de Marcos Rojo, desde Racing, al club platense.

Domínguez dejó en claro que, a veces, se mira lo que sucede en el entorno y se pierde de vista lo que el equipo necesita hacer para sostener su proyecto.

“La pasión del hincha está en juego y nadie está exento de equivocarse o de apresurarse al hablar”, señaló, buscando poner en contexto las tensiones que se generaron tras el cierre de la última ventana de movimientos.

Luego, el entrenador se refirió al caso de Ascacíbar, cuyo tránsito hacia Boca fue objeto de análisis y de un cruce entre distintos estamentos del club.

El técnico explicó que la salida de un jugador que dejó una marca en el club no se debe ver solamente como una decisión aislada, sino como un proceso que cambia la dinámica del equipo.

En este marco, recordó que Ascacíbar ocupó por primera vez el palco visitante del estadio para observar el encuentro entre sus antiguos y actuales compañeros, en una escena que subrayó las emociones que trastocan a la hinchada.

Domínguez subrayó que Ascacíbar “les dio mucho al club”; que dejó una huella que, a la vez, abrió la puerta a una nueva etapa. Afirmó que, si bien la salida fue un golpe para la estructura del equipo, el camino es reconstruirse como grupo y buscar el estilo de juego que el equipo quiere ser para encarar el semestre con mayor certeza.

En ese sentido, recordó que hubo expresiones de apoyo por parte de la afición y que hasta una filial del propio Estudiantes modificó su nombre como forma de protesta ante la salida de una pieza clave.

El tema de Edwin Cetré también tuvo su mención dentro de la conversación técnica: el jugador colombiano partió rumbo al fútbol brasileño, una apuesta más del club por redefinir la plantilla ante salidas de peso en los últimos años.

En ese contexto, el entrenador dejó claro que estas salidas obligan a pensar en un proyecto más sólido y cohesionado, donde cada pieza encaje en la idea de juego que se quiere establecer.

La conversación dio paso a la cuestión de Marcos Rojo. Un periodista le preguntó si podría haber un regreso del defensa, ahora en Racing, a Estudiantes. Domínguez respondió con claridad, pero sin aclarar decisiones unívocas: la sugerencia de un retorno depende de múltiples factores y, sobre todo, de la voluntad de la dirigencia y del propio club.

No obstante, advirtió que no se puede forzar una decisión por presión de la gente ni por el clamor popular de La Plata, porque la política del club debe priorizar lo que sea mejor para el equipo y su identidad.

Durante el intercambio, Domínguez dejó entrever que existe una línea de trabajo que busca mantener la estabilidad del grupo y su estilo de juego, sin abandonar la apertura que ha mostrado el club para valorar a exjugadores que se ajusten al proyecto cuando las circunstancias lo permiten.

Con ese marco, Estudiantes continúa su camino en el semestre, buscando consolidar un grupo sólido y demostrar, ante todo, responsabilidad y compromiso.

En síntesis, el mensaje del entrenador fue de reconstrucción, de defensa de la identidad y de una apuesta por los jugadores formados en el club, sin descartar, si la dirección decide que encajan, la posibilidad de sumar a un exjugador que comparta la visión colectiva.

Nota: no se reportaron montos de transferencia en euros ni cifras oficiales en el reporte original.