Reporte renovado sobre el episodio de 1998 con Diego Latorre y la polémica en el vestuario de Boca Juniors, con contexto histórico y consecuencias para el club y la prensa.
En 1998, Boca Juniors atravesaba una etapa de transición bajo la dirección de un entrenador conocido popularmente como 'Bambino' Veira. El equipo no disputaba el Clausura con aspiraciones de campeonato, tras haber perdido el Apertura 97 por apenas un punto frente a River Plate. El plantel entrenaba en un predio de Ezeiza que no pertenecía al club, y el acceso de los periodistas estaba permitido solo en días puntuales. En aquel entonces, resultaba común oír al entrenador dirigir con firmeza a los jugadores desde los márgenes de la cancha, incluso durante sesiones alejadas de la mirada de la prensa.
En ese marco, los futbolistas podían expresar declaraciones ante los medios sin necesidad de consultar a la oficina de prensa del club, y a veces se realizaban entrevistas en lugares apartados tras las prácticas, incluso después de una derrota.
Fue en ese contexto cuando Diego Latorre, que años después se convertiría en comentarista de ESPN, volvió a recordar una escena que dejó huella en Boca.
Latorre relató los hechos sin mencionar nombres, pero dejó claro que consideró a un compañero como un 'buchón' y que la reacción en el vestuario fue intensa.
Durante una charla posterior al entrenamiento, tras la caída frente a Lanús, un periodista relató con lujo de detalles lo que se había discutido entre los jugadores, señalando quién habló y quién respondió.
Esa filtración dolió a quienes lo vivieron y, con el paso del tiempo, quedó asociada a un clima de tensión que algunos describieron con la expresión de cabaret para aludir al tono del vestuario.
Más adelante, Latorre explicó que la etiqueta terminó distorsionando el mensaje original y que, según su visión, existía una cierta deslealtad dentro del vestuario.
Este episodio coincidió con un periodo de gran exposición mediática para Boca: el programa de Telefé, El Equipo de Primera, contaba con Latorre como panelista, lo que generó malestar entre algunos jugadores e incluso entre Mauricio Macri, presidente del club en ese entonces, quien hizo públicas sus quejas.
Veira respondió pidiendo a la dirigencia una sanción económica para Latorre; el propio exjugador sostuvo que esa medida no era justa. En el propio programa, la Tota Fabbri, referente del plantel, afirmó que todos estarían dispuestos a pagar la multa si era necesaria. Poco después, Veira dejó Boca y, al cierre de la temporada, Latorre se marchó a Racing. Ninguno de los protagonistas volvió a vestir la camiseta azul y oro con la misma frecuencia, y Boca cerró un capítulo que dejó una marca en la memoria del club, en su relación con la prensa y en la historia del periodismo deportivo argentino.
Este repaso histórico ayuda a entender cómo era la dinámica entre vestuario, directiva y medios en una década en la que el fútbol argentino vivía un frenesí de relatos y filtraciones, y cómo una expresión como cabaret puede volverse símbolo de una controversia que trasciende los nombres y las fechas.
A día de hoy, el episodio sirve como referencia para analizar la comunicación interna de los clubes y los límites entre lo privado y lo público en el fútbol profesional.