Análisis del triunfo de Boca ante River 1-0 en el Monumental, con la jugada final de Lautaro Blanco sobre Martínez Quarta y la polémica por si debió haber sancionado penal y usar el VAR, con opiniones de comentaristas y exjugadores.
El Superclásico terminó con Boca imponiéndose 1-0 ante River en el Monumental, pero la atención se llevó la jugada final: un empujón de Lautaro Blanco sobre Lucas Martínez Quarta dentro del área que dejó a todos preguntándose si fue penal y si el árbitro debió acudir al VAR.
La jugada llegó en un tramo decisivo del partido y encendió un debate que, como suele ocurrir con estos choques, adquiere tintes de mesa de bar y de crónica deportiva al mismo tiempo.
Fue una escena que dividió opiniones y puso en el centro la función del VAR y la interpretación de los árbitros en un duelo tan cargado de historia.
Desde el punto de vista del análisis, la pregunta clave fue si el contacto alcanzó la fuerza y la ubicación suficientes para que el árbitro considerara sancionar.
¿Hubiera cambiado el drama del final con una revisión del VAR o incluso con una llamada del árbitro para ir a revisarla en la pantalla? En la conversación pública, varios periodistas y comentaristas se posicionaron de forma contundente, mientras otros pidieron calma y recordaron que el fútbol también se decide por la intuición del árbitro en el campo.
En ESPN, Mariano Closs expresó preocupación por la ausencia de intervención del VAR: afirmó que la escena parecía lo bastante clara como para revisarla y que, incluso visto en cámara lenta, resultaba difícil entender por qué no se llevó a revisión.
Víctor Hugo Morales, desde su postura habitual, sostuvo que hay penal y que, en su criterio, el árbitro debió sancionarlo y, sobre todo, acudir al VAR para confirmar.
Humildemente, otros analistas que habitualmente acompañan a River criticaron la decisión, señalando que el VAR y Paletta fallaron en una respuesta, y que el penal no cobrado tenía una claridad notable.
La reacción en la vereda de Boca y la de River tuvo matices, pero también coincidencias en la necesidad de transparencia y de consistencia. Horacio Pagani afirmó que era penal, y que incluso en el desarrollo del partido el árbitro debió revisar la jugada. Flavio Azzaro sumó que, si el árbitro hubiera cobrado, no habría discurso para cuestionarlo, pero si no lo cobra, tampoco debería verse como un robo.
El ex presidente de River, Rodolfo D’Onofrio, hizo hincapié en la falta de acción del VAR como factor que resta claridad al encuentro, preguntando si habrá justicia y dejando la sensación de que la tecnología no siempre llega a corregir lo que ocurre en el terreno de juego.
Víctor Hugo Morales insistió en su postura, con una reflexión extendida sobre la acción: para él hubo penal y el árbitro no se apoyó en el VAR, lo que alimenta la polémica y la discusión sobre la consistencia arbitral.
Horacio Pagani, de manera paralela, elevó el tono al señalar que el partido mostró un penal claro y que Boca fue superior durante gran parte del encuentro.
Nicolás Singer fue directo: “claro penal de Lautaro Blanco por empujón no cobrado”. Walter Queijeiro abogó por que la jugada sea revisable, dejando abierta la posibilidad de que fuese penal para River. Martín Souto, por su parte, optó por relativizar la controversia y sugirió no convertir la jugada en un tema de estado de ánimo, recordando otros contactos que no se sancionaron.
Héctor Gallo defendió a quien dirigió la cancha, sosteniendo que la decisión era correcta para él y que Paletta dio cobertura al árbitro. Pablo Gravellone, en cambio, cuestionó la credibilidad del VAR y pidió revisar el sistema para evitar perder confianza.
Desde la óptica técnica, Javier Castrilli explicó que un empujón puede desestabilizar sin necesidad de fuerza excesiva, y que la jugada mostró un claro desequilibrio que podría haber sido sancionado.
Leonardo Astrada apuntó que hubo intención de empujar y que, para él, fue penal. Morena Beltrán adoptó una visión más contenida: no es un penalazo, pero es una falta clara que se puede interpretar como una de esas situaciones donde el reglamento permite cierta discreción.
A nivel histórico, el Superclásico entre Boca y River no es solo un partido: es una institución en el fútbol argentino, con una rivalidad que atraviesa décadas y protagoniza momentos que, a veces, definen temporadas enteras.
Este choque incluyó un componente adicional: la presencia y cada vez más frecuente intervención del VAR en el fútbol argentino, que busca aportar claridad pero que, como se ve en este caso, también genera nuevas preguntas sobre cuándo debe intervenir y cómo se debe interpretar una jugada tan cerrada.
En definitiva, la jugada de Lautaro Blanco y el empujón sobre Martínez Quarta dejaron claro que, en el fútbol de alta exigencia, las decisiones pueden dividir a la afición y a los expertos por igual.
La polémica continúa, y el debate sobre el verdadero alcance del VAR, la interpretación de los árbitros y la consistencia de la justicia deportiva sigue vigente en el ámbito del fútbol argentino.