Boca Juniors presentó a sus dos primeros refuerzos de la temporada: Ángel Romero y Santiago Ascacíbar, tras un acuerdo entre clubes por el 80% del pase del mediocampista. Se confirmó la revisión médica y se detallaron los términos de las operaciones, incluyendo la posibilidad de compra de un jugador cedido.
Fue la conferencia para presentar a los dos primeros refuerzos de Boca, sobre la hora del cierre del mercado de pases, pero la charla terminó teniendo un guiño de rivals: River Plate estuvo presente en la conversación cuando Santiago Ascacíbar dejó entrever que, si bien hubo interés del millonario, él priorizaba vestir la azul y oro.
A su lado, Ángel Romero también encendió la expectativa entre la afición del club de la Ribera. Ascacíbar reconoció que la idea de jugar para Boca estaba marcada desde hacía tiempo y que, tras conversar con sus agentes, terminó dejando claro que no quería recalar en Núñez, sino formar parte de esta nueva etapa.
El mediocampista paraguayo no ocultó su satisfacción, mientras que Romero habló de la responsabilidad y el orgullo de sumarse a una institución de tanta historia.
La charla terminó con un mensaje claro: la experiencia de estos refuerzos llega para aportar rendimiento y jerarquía en un momento clave.
La operación para Ascacíbar se formalizó con la revisión médica por la mañana y el acuerdo entre clubes por el 80% de su pase. En euros, ese porcentaje quedó valuado en aproximadamente 2,94 millones de euros, una cifra que demuestra la apuesta de Boca por un jugador que viene de rendir a buen nivel y que llega con la expectativa de aportar equilibrio en el mediocampo.
Además, la operación incluyó la cesión de Brian Aguirre, con una opción de compra del 80% de su ficha por 4,60 millones de euros, monto que podría activar en función de rendimiento y objetivos deportivos a cumplir.
Es decir, Boca se refuerza de manera estratégica y con posibilidad de ampliar su plantilla si las condiciones así lo exigen.
Entrada la noche, Ascacíbar y Romero fueron presentados por el presidente del club, Juan Román Riquelme, en el predio de Ezeiza, donde también se llevó a cabo el primer entrenamiento conjunto del nuevo ciclo bajo la dirección de Claudio Úbeda.
Fue el mismo escenario en el que Boca había reunido a la plantilla para iniciar el proceso de adaptación de los nuevos fichajes antes de afrontar encuentros oficiales.
En el acto, Riquelme resaltó la felicidad por incorporar a dos jugadores que, a su juicio, encajan con la filosofía del club y con el objetivo de competir a nivel nacional e internacional.
“Con el escudo que tenemos podemos conseguir todo”, afirmó el conductor auriazul, en un mensaje que sonó a compromiso a corto y mediano plazo.
Más allá de las palabras oficiales, el ambiente social en las redes reflejó la expectativa que rodea a estas incorporaciones. Romero, que comparte apellido y parentesco futbolístico con Óscar Romero, recordó la historia de su familia en Boca y afirmó que llegó para dejar huella en un club que siempre lo atrajo por su magnitud y su gente.
“Arribo a un club enorme, con una hinchada que se respeta en todo el mundo. Llego con hambre, compromiso y muchas ganas de competir, dejarlo todo en la cancha y pelear por cosas grandes”, dijo el delantero paraguayo. Su hermano Óscar ya sabe lo que significa vestir este escudo: en Boca consiguió títulos y reconocimientos, y Ángel trae la intención de continuar esa tradición.
Desde la óptica histórica, Boca ha atravesado momentos de gloria con su rivalidad centenaria ante River Plate, y la llegada de Romero y Ascacíbar se enmarca en un contexto de renovación que busca recuperar el protagonismo en torneos locales y competiciones internacionales.
La Bombonera y el predio de Ezeiza volvieron a ser escenario de un proyecto que, a ojos de la afición, tiene como fin inmediato reforzar la estructura del equipo para competir en la Superliga, la Copa de Argentina y la CONMEBOL Libertadores en la próxima temporada.
En un club con una identidad tan marcada, cada fichaje es observado con lupa: la presión de la afición se equilibra con la esperanza de ver a Boca reforzado y competitivo en cada partido, orgánico con una idea de juego consolidada.
Con este primer paso, Boca se acerca a consolidar un bloque que ya refleja ambición: Ascacíbar, Romero y Aguirre llegan con la intención de sumar minutos y resultados, mientras el cuerpo técnico y la dirigencia evalúan el mejor encaje táctico para la plantilla.
El camino, ahora, está trazado hacia el inicio de una campaña en la que el objetivo pasa por regresar a los primeros planos del fútbol argentino e intentar avanzar en los certámenes continentales, siempre con la mira en la eficiencia y la continuidad de buenas actuaciones que sostengan la ilusión de la afición azul y oro.