La FIFA oficializó un formato de repechaje intercontinental para el Mundial 2026 que se decide en un mini-torneo de eliminación directa disputado en México. Bolivia enfrentará una ruta corta y decisiva para intentar clasificar, en una competición que reúne a equipos de seis confederaciones.

El Mundial de 2026 entró en una fase decisiva al quedar definido un formato reformulado para el repechaje intercontinental, con un enfoque de eliminación directa en lugar de las tradicionales series de ida y vuelta.

La FIFA eligió concentrar el proceso en una mini-torneo que se disputará en una sede mexicana y repartirá las dos últimas plazas para la Copa del Mundo que se disputará en Estados Unidos, Canadá y México.

El sorteo, celebrado en noviembre de 2025 en la sede de la FIFA en Zúrich, dejó clara la distribución de las naciones y la mecánica de la competición.

Bolivia, situada en séptimo lugar dentro de la clasificación de las Eliminatorias Sudamericanas, encara una oportunidad histórica: regresar a un Mundial tras más de tres décadas de espera.

La organización confirmó que los cuatro encuentros de esta fase se jugarán en territorio mexicano, específicamente en Monterrey y Guadalajara, aprovechando la ventana FIFA de marzo de 2026.

Bajo este formato, la ruta de Bolivia y de las demás selecciones se organiza en dos llaves y una final que otorgará una de las dos plazas continentales pendientes.

En total participan seis equipos, uno por confederación, salvo la Concacaf que aporta dos representantes: Bolivia (Conmebol), Surinam y Jamaica (Concacaf), Irak (Asia), República Democrática del Congo (África) y Nueva Caledonia (Oceanía).

El criterio de clasificación se apoyó en el ranking FIFA para definir los cruces. Las cuatro selecciones peor posicionadas —Bolivia, Surinam, Jamaica y Nueva Caledonia— disputarán las semifinales. Los dos equipos mejor ubicados —Irak y la RD Congo— avanzarán directamente a la final de su llave. Los cruces quedaron establecidos de la siguiente manera: Bolivia se medirá con Surinam, y quien resulte vencedor enfrentará a Irak; mientras Nueva Caledonia se enfrentará a Jamaica, con el ganador enfrentando a RD Congo.

Todos los compromisos se disputarán en ciudades mexicanas, Monterrey y Guadalajara, durante la ventana entre el 23 y el 31 de marzo de 2026.

Bolivia ya tiene claro su camino. El primer choque será ante Surinam, en una semifinal que se celebrará el jueves 26 de marzo de 2026 en el estadio BBVA de Monterrey. El partido está programado para las 17:00 hora local, lo que equivale a 19:00 en Bolivia y 20:00 en Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile. Si logra superar ese obstáculo, Bolivia avanzará a la final de su llave, que también tendrá lugar en Monterrey el martes 31 de marzo, donde podría enfrentarse al equipo que salga del cruce entre Nueva Caledonia y Jamaica y, en su caso, al representante de RD Congo.

El vencedor de cada llave obtendrá uno de los últimos boletos para la Copa del Mundo 2026 y, de paso, quedará encuadrado en el Grupo I junto a Francia, Senegal y Noruega, ya clasificados tras el sorteo general.

Este formato, que rompe con las reglas históricas de ida y vuelta, persigue un objetivo doble: concentrar la emoción en una sede y reducir la logística de viaje para las selecciones, al tiempo que se otorgan oportunidades más directas a las naciones que luchan por una plaza mundialista.

Desde luego, el retorno de Bolivia a una Copa del Mundo tras la edición de Estados Unidos 1994 representa un hito para el fútbol boliviano. A lo largo de su historia, Bolivia ha contado con participaciones esporádicas en el certamen, y esta nueva modalidad de repechaje intercontinental ofrece una vía más clara para competir contra rivales de alto nivel en un marco único.

Además, este cambio forma parte de una serie de reformas que la FIFA ha promovido para modernizar el proceso de clasificación y aumentar la competitividad de las Eliminatorias.

En los próximos meses, los aficionados seguirán de cerca cada cruce, cada gol y cada minuto de juego en Monterrey y Guadalajara, donde se escriben ya las primeras páginas de un nuevo capítulo en la historia de los repechajes mundiales.